Instituto Profesional de Enseñanza Periodística

ENCUESTAS EN URUGUAY

SU CREDIBILIDAD EN JUEGO

Los uruguayos vivimos este último año pendientes de los números, pandemia de por medio, atentos cada día a una realidad que se traduce en cifras. La pregunta que surge es  si todos esos datos que recibimos,  en números y porcentajes, reflejan real y objetivamente lo que está sucediendo. 

El énfasis de la premisa está en que las cifras que llegan a la opinión pública, provienen muchas veces de encuestadoras privadas que realizaron un trabajo para un organismo estatal o una persona pública. Quienes reciben estos datos a través de los medios de difusión, especulan acerca de su  veracidad. En los últimos días, además de tantos resultados referidos a la pandemia y a las situaciones  que desencadena, se presentaron porcentajes de aprobación de gestión del presidente Luis Lacalle Pou. Estas encuestas, provenían de empresas privadas y provocaron en parte de la opinión pública y algunos actores políticos, alguna que otra suspicacia.

Tratar de responder con solidez las interrogantes que se generan, no es fácil,  ya que es un tema que la mayoría de los ciudadanos comunes desconocen.  No se puede afirmar a priori  que esos datos son la verdad más objetiva, pero tampoco se pueden tildar de mentirosas esas cifras  que los medios proponen en los noticieros y que condicionan en tantas oportunidades, la vida de las personas. 

El rigor periodístico no está en tela de juicio, ya que se dan a conocer en más de un medio, con lo cual sería cortar muy grueso pensar en datos falseados; por lo tanto, esto se descarta.

La pregunta es acerca de las empresas que desde la actividad privada recaban información, generalmente referidas a aprobación o desaprobación  de su gestión o indicativos de su eficacia.

Como se expresó al comienzo, vivimos desde el año pasado, enfrentados a diario a cifras que hablan del comportamiento de la pandemia o de sus efectos en la vida de las personas. Es así que tenemos índices de pobreza, seguros por desempleo, inflación, número de personas con covid-19, fallecidos, porcentajes de todo tipo. Estos datos son oficiales ya que  provienen de organismos públicos nacionales o internacionales que se especializan en estos temas. En nuestro país está el Instituto Nacional de Estadística (INE) que  fue recientemente cuestionado por el secretario de presidencia, Álvaro Delgado, quien dijo que los números  de uruguayos en la pobreza durante el gobierno anterior no eran reales y cuestionó los datos aportados por el organismo.

El tema tiene entonces, absoluta vigencia, porque estas afirmaciones fueron refutadas por la oposición y el senador del Frente Amplio, Alejandro Sánchez, se molestó por las palabras del jerarca, instándolo a desmentir sus dichos, que según él, son totalmente falsos, ya que fueron recogidos en su momento por un organismo público especializado en estadística.

Por su parte, los funcionarios del INE, presentaron un comunicado en el cual expresan que los datos que reciben las autoridades y la población uruguaya, son el resultado de un trabajo objetivo, riguroso y amparado en métodos científicos probados.

Recordemos también, que el pasado año, jerarcas del gobierno, pusieron en duda cifras que presentó la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) acerca del manejo de la pandemia en cuanto al dinero gastado en Uruguay para paliar esta crisis. En este caso se trata de un organismo internacional y el tema fue noticia durante la pandemia y mereció una respuesta por parte de su secretaria general, Alicia Bárcena.

ENCUESTADORAS URUGUAYAS

En el ámbito privado, las principales empresas que se dedican a estas investigaciones, se nuclean en nuestro país en la Cámara de Empresas de Investigación Social y de Mercado del Uruguay (CEISMU).

Según indica su página web, está integrada por:

MERCOPLUS LATIN AMERICA, OH! PANEL CIFRA, GONZÁLEZ RAGA, RESEARCH URUGUAY, CIM & ASOCIADOS, THE NIELSEN COMPANY, EQUIPOS CONSULTORES, OPCION CONSULTORES, GRUPO RADAR, FACTUM, IBOPE URUGUAY, ID RETAI  

La CEISMU, fue creada en el año 2007, como una asociación civil que nuclea a estas organizaciones dedicadas a la investigación social y de mercado, con un estatuto que establece las condiciones a cumplir por los socios y describe la naturaleza del trabajo que realizan, ajustándose a un código de ética que figura en la página web y que establece que la integridad y transparencia son fundamentales para conservar la confianza y credibilidad de los clientes y ante la opinión pública.

Art. 1. La investigación de mercados y de opinión deberá ser legal, honrada, veraz y objetiva, así como también deberá llevarse a cabo por los métodos científicos apropiados.

Equipos Consultores, con más de 40 años de historia, se define como una empresa generadora de información en valor, para ayudar a la sociedad toda a conocerse mejor, prometiendo desde las presentaciones de sus páginas valores tales como ética, transparencia, integridad y compromiso con la gente.

Su director Marcos Aguiar, es licenciado en administración de empresas y el director de opinión pública, Ignacio Zuasnabar, es licenciado en sociología.   

SU CREDIBILIDAD

El director general de Equipos Consultores, Marcos Aguiar dijo que ellos generan información para que sus clientes, tengan sobre la mesa todos los datos posibles que les permitan tomar decisiones.

Explicó el método de trabajo, diciendo que sortean porciones representativas de la población, basándose en los datos del Instituto Nacional de Estadística, en los móviles de todas las compañías  de teléfonos celulares y on line, generando una muestra que tiene una proporción igual a la de la población en general. Esto resulta en  porcentajes, que son la parte probabilística o cuantitativa que aportan las encuestas y en cuanto a la parte cualitativa, se reclutan personas y se llevan a una sala, donde sicólogo, sociólogo y antropólogo generan un tema de debate  y acá se profundiza en las causas, acotó Aguiar.

Ampliando el panorama, dos jóvenes politólogas, Stefanie Correa y Emilia Espósito, responden acerca de la confiabilidad de las empresas de investigación social en la actualidad uruguaya. Coinciden con el director de Equipos Consultores, en que los científicos sociales y politólogos, utilizan métodos científicos rigurosos para recoger datos que luego deben ponderar para presentar los resultados a sus clientes. No es una ciencia dura dice Espósito, refiriéndose a que se maneja un margen de error en estos estudios.

Aguiar continúa explicando, que los clientes para los que trabajan son de la más diversa índole. Pueden ser empresas, públicas y privadas, organismos internacionales, organizaciones de tipo comercial o educativo, que los contratan con la finalidad de recibir herramientas para desarrollar sus actividades.

La cámara que los nuclea, la CEISMU, tiene un código de ética que les da tranquilidad y severidad a la hora de  la presentación de sus trabajos. Más allá de esto  y de certificados internacionales que también los respaldan, la credibilidad y el prestigio a través del tiempo, es lo que les da seriedad y sería ridículo, dijo Aguiar, hacer caer ese prestigio. 

 La politóloga Correa, con experiencia en consultoras, tiene una mirada similar ya que dijo que las empresas de nuestro medio son pocas, pero muy reconocidas y con prestigio histórico, mencionando como ejemplos de trayectoria a Luis Eduardo González, fundador de Cifra y a Oscar Bottinelli, de Factum.

Esta industria saca fotos de la realidad en la que no todo es exacto o perfecto, los métodos tienen márgenes de error que se tratan de corregir, pero los tienen, dice Aguiar, mientras Correa, concuerda y señala que el criterio metodológico en general es muy estricto y riguroso y explica que  se establecen los cuestionarios, las muestras, la etapa de campo y el procesamiento de los datos para llegar al resultado final que se presentará al cliente. 

En cuanto  a los márgenes de error, que todos manejan, pueden ser distintos entre una encuestadora y otra y eso explicaría, para Emilia Espósito, las diferencias que aparecen referidas a un mismo dato entre las empresas. Es acá donde la politóloga dice visualizar las reacciones de duda en la opinión pública y las actitudes tendenciosas de las que achacan a estas consultoras. Deja claro en todo momento que por los motivos expuestos y por su experiencia, les cree a las consultoras.

En cuanto a regulación estatal, no existe, dice el director de Equipos, pero la información está toda en la página web. Es un mercado que se autorregula por su prestigio y sería ridículo, jugárselo en una elección.

 Continúa diciendo que no se pueden comparar con el INE, porque es una institución que tiene presupuesto y las encuestas estatales tienen  obligatoriedad.  A los privados, sin embargo,  les cuesta el 70 % de su presupuesto, sólo los recursos humanos. Este organismo le merece total credibilidad ya que les proporciona a través de sus datos un marco del que pueden partir muchos de sus trabajos y no podrían funcionar sin él.

Las encuestas electorales son en el total de los ingresos de las encuestadoras privadas, el 2% y el período electoral, que es para ellos una prueba no los hace “millonarios”, concluye Aguiar.  Las politólogas consultadas coinciden en que las empresas de investigación social en nuestro país, no viven del análisis político sino de servicios para organismos, comercios o instituciones de otra índole.

Hay que ir a las fichas técnicas de cada encuesta y ver la forma o el momento en que se pregunta. No siempre las encuestadoras consultan de la misma manera, los métodos, pueden dar diferencias que en general no deberían ser significativas, continuo Aguiar.

El tema de la desconfianza del ciudadano, no es problema de las empresas de investigación social, sino de la forma en que se usan los datos.

 “Nosotros le damos la misma información a todos (…) después, cada cual la presenta como quiere, tiene que ver con los medios, con los políticos (…) yo entrego la información (…) hasta ahí llegué”, concluyó Aguiar.

OPINA LA GENTE

Cuando alguna de estas interrogantes, se traslada a los ciudadanos, las respuestas pueden resultar más concisas y en términos generales miran con reticencia las cifras que recepcionan a través de los medios. Como elemento documental, se recogieron algunos testimonios, además de los que se ven en redes sociales, en las que se comprobó que si bien hay de todo, se nota una tendencia a negar los datos de las encuestadoras, muchas veces sin elementos. En twitter, aparecen opiniones del mismo tenor, de personalidades de la política o conocidas en otro ámbito, en las que abiertamente niegan que los datos estadísticos publicados, sean verídicos.

Magdalena, que vive en la Costa de Oro, dijo que no todos sabemos para qué sirven esas cifras y que no sabe cómo se hace una encuesta, no confía en que sean representativas de la sociedad toda. Afirma no creer  en los porcentajes de ingreso de la cepa P1 de coronavirus y asegura que dejó de escuchar las cifras referidas al Covid 19 porque no cree que sea así por las recurrentes equivocaciones en los números. Sin embargo ella y las personas de su entorno, confían en los datos cuando alguien cercano se enferma, en el caso de la pandemia.

“El uruguayo es desconfiado, yo no les creo a las encuestadoras y cuando tengo que votar por ejemplo, lo hago según me parece “, dice Magdalena. Sin embargo, al hablar del INE, refiere que estas cifras no le ofrecen dudas porque vienen de un organismo público. Culmina diciendo  “capaz que le hago más caso al horóscopo para tomar decisiones, que a las cifras que veo en la tele”.

Sandra, del departamento de Florida, no confía  en las encuestas privadas. Responde  que el Instituto Nacional de Estadística le merece algo más de confianza y que sin embargo, no influyen en sus decisiones personales los datos que de ahí le llegan. Cuando se le hace la pregunta con respecto al entorno dice que ella trabaja con gente y que en general su percepción, es que las personas creen en lo que ven en la televisión, “la gente se compra lo que vende la tele”, concluye Sandra.

Mientras tanto para Soledad, quien vive en Montevideo y trabaja en un call center, los datos que emite el INE, son creíbles porque provienen de un organismo público, así como los datos que sobre la pandemia aportan el SINAE, o el Ministerio de Salud Pública. Con respecto a las encuestadoras privadas, dice que no considera estos números válidos porque responden a los intereses de quien los contrata, por lo tanto, a la hora de tomar decisiones no se siente condicionada por estas cifras.

OPINA LA GENTE

En cuanto al Instituto Nacional de Estadística, la principal diferencia con las encuestadoras privadas, es que dan respuestas a nivel nacional que se podrán usar en políticas públicas y  son informaciones más generales, más macro, la mayoría de las evaluaciones son censos. Son insumos que serán base de muchas acciones sociales y políticas y disparadores de nuevas investigaciones, dijo Stefanie Correa y comentó que los datos del organismo público, se pueden ver en su página y son accesibles para todo el mundo, sin embargo, los datos de las encuestas privadas, son para pedidos puntuales de los clientes.

La politóloga Emilia Espósito coincidió en la transparencia de estos datos ya que los uruguayos tenemos acceso a esa información. Estableció que no duda de la veracidad de los datos de las consultoras privadas sino que en estos casos, son solo para quienes los solicitan, ahí está la diferencia en este sentido concluyó Espósito.

Ante la consulta de las diferencias surgidas desde el gobierno, cuestionando datos no de  empresas privadas sino de la CEPAL y del INE, Marcos Aguiar dijo que son temas y manejos políticos y que se usan en ese sentido.

Para Emilia Espósito, más que desconfianza, lo que hay es una forma de comunicar con la intención de incidir en la  opinión pública. Dijo que ella más bien hace énfasis en la forma en que se utilizan esos datos, en el discurso y  subjetividad de los políticos que los utilizan. “No se me ocurriría dudar de los datos de organismos como CEPAL o INE”, afirmó Espósito y continuó “el punto central, es el manejo que se hace con ellos, los números son fríos y no mienten”.

Estratégicamente pueden no servir los datos de los organismos oficiales y la forma en que los utilizan, es una decisión política,  reflexiona Correa.

A modo de conclusión, el desafío planteado al inicio de este trabajo, resultó en una profundización en la tarea  de los investigadores sociales en Uruguay, que realizan un trabajo calificado, con respaldo histórico y con resultados más que probados. Se descarta la idea de que los datos que obtienen, aún con márgenes de error, no sean veraces.

Fuentes:

Entrevista a Marcos Aguiar, director de Equipos Consultores

Entrevista a Emilia Espósito (Politóloga)

Entrevista a Stefanie Correa (Politóloga)

Sitios web:

https://www.ine.gub.uy/web/guest/institucional

https://equipos.com.uy/

Autora: Julia Vignoli