Instituto Profesional de Enseñanza Periodística

LA PARTICIPACIÓN DE URUGUAY EN LA COPA AMÉRICA

“No sentimos la obligación de salir campeones de la Copa América”, dijo el técnico de la selección uruguaya, Óscar Washington Tabárez, días antes del comienzo del máximo certamen de combinados en el continente. Empezamos mal. ¿Cómo es posible que la celeste, que tiene 15 títulos y es la que más veces la ganó junto a Argentina, no tenga el deber de quedarse con el trofeo?

Basta de ese conformismo y de querer sacarse la presión como si el Maestro estuviera dirigiendo a Bolivia o Venezuela, con todo el respeto hacia esas naciones. Está dirigiendo a Uruguay, que consiguió cuatro títulos mundiales, entre otros tantos, y que tiene jugadores militando en los mejores equipos del mundo.

Cualquier persona aficionada al fútbol, sabe que la celeste está en el podio de selecciones en el continente. Algunos entenderán que es la primera, otros la segunda, y algunos la tercera, variando en este orden con Argentina y Brasil. Por tanto, no llegar mínimo a semifinales de la Copa América, debe ser considerado como un fracaso, y Tabárez ha fracasado en las últimas cuatro ediciones.

En la fase de grupos de la última competición, Uruguay fue de menos a más. El primer partido, contra la albiceleste, fue una continuación de la última doble fecha de Eliminatorias. Penoso, nefasto, doloroso, y todos los adjetivos similares aplican a la imagen que dejaron los charrúas aquel día. Emiliano Martínez, golero del equipo dirigido por Lionel Scaloni, se podría haber quedado en Birmingham (ataja en Aston Villa), porque fue un espectador de lujo.

El conjunto de Tabárez no pateó al arco y Argentina sacó la pierna del acelerador, ganando por la mínima diferencia. Con Chile, hubo una leve mejoría, con una gran media hora inicial de la celeste, comandada por Giorgian De Arrascaeta, quien generó varias chances de gol que los delanteros orientales no supieron aprovechar, algo que se repetiría con frecuencia en el resto del torneo. Finalmente, fue igualdad en 1, con tanto en contra de Arturo Vidal.

Contra Bolivia, lógicamente Uruguay debía ser superior, y lo fue, aunque nuevamente desperdició muchas oportunidades de anotar. El tanteador nuevamente lo abrió un jugador rival marcando en propia puerta, poniendo el 2 a 0 definitivo Edinson Cavani tras pase de Facundo Torres. En este partido, se vio uno de los pocos aciertos del Maestro en la Copa América; colocar de titular a Nahitan Nandez de lateral derecho, figura en todos los encuentros.

Ya clasificada a la próxima instancia, la celeste probó variantes con Paraguay. Volvió Rodrigo Bentancur al equipo, saliendo Luis Suárez. Con De la Cruz y De Arrascaeta desde el vamos y el Matador como referencia, el conjunto de Tabárez jugó el mejor encuentro del torneo, ilusionando a los hinchas ya que por fin el técnico había hecho algo diferente.

Duró poco esa esperanza, porque en los cuartos de final, Uruguay repitió los mismos errores que en las eliminatorias y los primeros partidos de la Copa América. Volvió el Depredador al 11 titular, tras una semana de muchos cuestionamientos sobre si el jugador de Atlético de Madrid debía actuar de arranque, o ingresar en el segundo tiempo, fresco, para remontar o liquidar el cotejo.

El gran problema de que Suárez vaya desde el vamos, es que si continuaba con su bajo nivel, Tabárez no lo iba a sacar en los últimos minutos, y fue lo que finalmente sucedió. El Pistolero siguió con su decadencia y a los 70´ debió salir, pero pensando en los penales, el Maestro lo conservó.

Sobre este tipo de definición, algunos dicen que son una lotería en donde la suerte decide el futuro de tu equipo en el torneo, pero no es así. Los tiros desde los once pasos se preparan, analizan y estudian. Todos recuerdan la clasificación de Holanda ante Costa Rica en el Mundial Brasil 2014, cuando el director técnico de la naranja, Louis van Gaal, sacó a Jasper Cillesen y puso a Tim Krul, que era especialista en dicha ejecución. El hoy arquero de Norwich City, atajó dos remates que le valieron el pase a la siguiente fase a Países Bajos.

Tabárez podría haber hecho algo similar contra Colombia, más aún teniendo a Sergio Rochet en el banco de los suplentes, atajador de penales comprobado en Nacional la temporada pasada. Para esto, era necesario que saliera Fernando Muslera, referente de la selección, y el Maestro no ha sabido lidiar con ello. Capítulo aparte para la insólita decisión de guardarse tres cambios, realizando solamente dos de los cinco permitidos.

Sucedió con Suárez, pasó con el arquero de Galatasaray, y también con Diego Godín, capitán de Uruguay. Sebastián Coates venía de ser campeón con Sporting de Lisboa de la Liga NOS de Portugal, elegido mejor futbolista de la misma, y prácticamente no tuvo minutos, salvo contra Paraguay, tras la lesión del Faraón.

Continuando con los penales, resulta inexplicable la elección de dos defensores para ejecutar, José María Giménez y Matías Viña, por encima de jugadores como Facundo Torres o Rodrigo Bentancur, quienes han demostrado tener buen pie, aunque tanto el zaguero de Atlético de Madrid como el lateral de Palmeiras, han convertido desde los 11 pasos en su carrera, aunque han pateado muy pocas veces.

Josema había lanzado con los colchoneros en la UEFA Champions League 2014/2015, cuando su equipo clasificó por esta vía frente a Bayer Leverkusen en octavos de final. Por el lado del campeón de América, remató con su exequipo, Nacional, en la definición de la Supercopa 2019, ante Peñarol.

A modo de cábala, uno entiende que el último penal lo hubiese pateado Martin “Pelado” Cáceres, tal como sucedió en la Copa América Argentina 2011, cuando dicha ejecución le valió el pase a semifinales a Uruguay, frente a los locales. No teniendo especialistas desde los 11 pasos, ¿por qué no haber puesto al exdefensor de Fiorentina antes? Seguramente es más fácil decir que son una lotería y que hay que tener suerte.

Al haber visto a Lionel Messi y compañía eliminar a Colombia por dicha vía, los jugadores celestes, ¿habrán aprendido que no solo es rematar, o atajar, en el caso del arquero? Los cafeteros cargaron, se burlaron y bailaron durante la tanda, y no hubo un solo futbolista charrúa que los haya increpado. La obra de arte de Emiliano Martínez, quizás es mucho pedir, pero lógicamente es un recurso válido para desconcentrar al rival.

Hay una estadística que puede servir como vara, para observar cómo le fue en ofensiva a un equipo. Son los goles esperados (xG, expected goals en inglés), que miden la probabilidad de que un disparo terminé en la red, siendo 0.01 el valor mínimo, y 1.00 el máximo. Según esto, Uruguay debió haber marcado 7.77 tantos, y anotó la mitad, cuatro, dos de ellos en contra y uno de penal.

Los hinchas de la celeste siempre se han lamentado que desperdiciaron a Suárez y Cavani, dos de los mejores delanteros del mundo de los últimos 10 años, por no haberlos surtido de oportunidades para convertir. En esta Copa América, las dos figuras quedaron en el debe, porque desperdiciaron varias chances para festejar.

Fue la sexta cita continental para Tabárez en este segundo ciclo, y en las últimas cuatro ediciones, fracasó. En 2015, 2019 y 2021, eliminado en cuartos de final, y en 2016, afuera en fase de grupos. Muy lejana queda la conquista de 2011, y el cuarto puesto de 2007. Al Maestro le salió prácticamente todo mal en el torneo, y para completarla, los jugadores de Nacional, Rochet, Brian Ocampo y Camilo Cándido, a quienes prácticamente no utilizó, fueron figuras en el clásico contra Peñarol, disputado un día después de la derrota ante Colombia.

Autor: Rodrigo Zubizarreta