ENCUESTAS EN URUGUAY – Julia Vignoli

Instituto Profesional de Enseñanza Periodística

ENCUESTAS EN URUGUAY

SU CREDIBILIDAD EN JUEGO

Los uruguayos vivimos este último año pendientes de los números, pandemia de por medio, atentos cada día a una realidad que se traduce en cifras. La pregunta que surge es  si todos esos datos que recibimos,  en números y porcentajes, reflejan real y objetivamente lo que está sucediendo. 

El énfasis de la premisa está en que las cifras que llegan a la opinión pública, provienen muchas veces de encuestadoras privadas que realizaron un trabajo para un organismo estatal o una persona pública. Quienes reciben estos datos a través de los medios de difusión, especulan acerca de su  veracidad. En los últimos días, además de tantos resultados referidos a la pandemia y a las situaciones  que desencadena, se presentaron porcentajes de aprobación de gestión del presidente Luis Lacalle Pou. Estas encuestas, provenían de empresas privadas y provocaron en parte de la opinión pública y algunos actores políticos, alguna que otra suspicacia.

Tratar de responder con solidez las interrogantes que se generan, no es fácil,  ya que es un tema que la mayoría de los ciudadanos comunes desconocen.  No se puede afirmar a priori  que esos datos son la verdad más objetiva, pero tampoco se pueden tildar de mentirosas esas cifras  que los medios proponen en los noticieros y que condicionan en tantas oportunidades, la vida de las personas. 

El rigor periodístico no está en tela de juicio, ya que se dan a conocer en más de un medio, con lo cual sería cortar muy grueso pensar en datos falseados; por lo tanto, esto se descarta.

La pregunta es acerca de las empresas que desde la actividad privada recaban información, generalmente referidas a aprobación o desaprobación  de su gestión o indicativos de su eficacia.

Como se expresó al comienzo, vivimos desde el año pasado, enfrentados a diario a cifras que hablan del comportamiento de la pandemia o de sus efectos en la vida de las personas. Es así que tenemos índices de pobreza, seguros por desempleo, inflación, número de personas con covid-19, fallecidos, porcentajes de todo tipo. Estos datos son oficiales ya que  provienen de organismos públicos nacionales o internacionales que se especializan en estos temas. En nuestro país está el Instituto Nacional de Estadística (INE) que  fue recientemente cuestionado por el secretario de presidencia, Álvaro Delgado, quien dijo que los números  de uruguayos en la pobreza durante el gobierno anterior no eran reales y cuestionó los datos aportados por el organismo.

El tema tiene entonces, absoluta vigencia, porque estas afirmaciones fueron refutadas por la oposición y el senador del Frente Amplio, Alejandro Sánchez, se molestó por las palabras del jerarca, instándolo a desmentir sus dichos, que según él, son totalmente falsos, ya que fueron recogidos en su momento por un organismo público especializado en estadística.

Por su parte, los funcionarios del INE, presentaron un comunicado en el cual expresan que los datos que reciben las autoridades y la población uruguaya, son el resultado de un trabajo objetivo, riguroso y amparado en métodos científicos probados.

Recordemos también, que el pasado año, jerarcas del gobierno, pusieron en duda cifras que presentó la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) acerca del manejo de la pandemia en cuanto al dinero gastado en Uruguay para paliar esta crisis. En este caso se trata de un organismo internacional y el tema fue noticia durante la pandemia y mereció una respuesta por parte de su secretaria general, Alicia Bárcena.

ENCUESTADORAS URUGUAYAS

En el ámbito privado, las principales empresas que se dedican a estas investigaciones, se nuclean en nuestro país en la Cámara de Empresas de Investigación Social y de Mercado del Uruguay (CEISMU).

Según indica su página web, está integrada por:

MERCOPLUS LATIN AMERICA, OH! PANEL CIFRA, GONZÁLEZ RAGA, RESEARCH URUGUAY, CIM & ASOCIADOS, THE NIELSEN COMPANY, EQUIPOS CONSULTORES, OPCION CONSULTORES, GRUPO RADAR, FACTUM, IBOPE URUGUAY, ID RETAI  

La CEISMU, fue creada en el año 2007, como una asociación civil que nuclea a estas organizaciones dedicadas a la investigación social y de mercado, con un estatuto que establece las condiciones a cumplir por los socios y describe la naturaleza del trabajo que realizan, ajustándose a un código de ética que figura en la página web y que establece que la integridad y transparencia son fundamentales para conservar la confianza y credibilidad de los clientes y ante la opinión pública.

Art. 1. La investigación de mercados y de opinión deberá ser legal, honrada, veraz y objetiva, así como también deberá llevarse a cabo por los métodos científicos apropiados.

Equipos Consultores, con más de 40 años de historia, se define como una empresa generadora de información en valor, para ayudar a la sociedad toda a conocerse mejor, prometiendo desde las presentaciones de sus páginas valores tales como ética, transparencia, integridad y compromiso con la gente.

Su director Marcos Aguiar, es licenciado en administración de empresas y el director de opinión pública, Ignacio Zuasnabar, es licenciado en sociología.   

SU CREDIBILIDAD

El director general de Equipos Consultores, Marcos Aguiar dijo que ellos generan información para que sus clientes, tengan sobre la mesa todos los datos posibles que les permitan tomar decisiones.

Explicó el método de trabajo, diciendo que sortean porciones representativas de la población, basándose en los datos del Instituto Nacional de Estadística, en los móviles de todas las compañías  de teléfonos celulares y on line, generando una muestra que tiene una proporción igual a la de la población en general. Esto resulta en  porcentajes, que son la parte probabilística o cuantitativa que aportan las encuestas y en cuanto a la parte cualitativa, se reclutan personas y se llevan a una sala, donde sicólogo, sociólogo y antropólogo generan un tema de debate  y acá se profundiza en las causas, acotó Aguiar.

Ampliando el panorama, dos jóvenes politólogas, Stefanie Correa y Emilia Espósito, responden acerca de la confiabilidad de las empresas de investigación social en la actualidad uruguaya. Coinciden con el director de Equipos Consultores, en que los científicos sociales y politólogos, utilizan métodos científicos rigurosos para recoger datos que luego deben ponderar para presentar los resultados a sus clientes. No es una ciencia dura dice Espósito, refiriéndose a que se maneja un margen de error en estos estudios.

Aguiar continúa explicando, que los clientes para los que trabajan son de la más diversa índole. Pueden ser empresas, públicas y privadas, organismos internacionales, organizaciones de tipo comercial o educativo, que los contratan con la finalidad de recibir herramientas para desarrollar sus actividades.

La cámara que los nuclea, la CEISMU, tiene un código de ética que les da tranquilidad y severidad a la hora de  la presentación de sus trabajos. Más allá de esto  y de certificados internacionales que también los respaldan, la credibilidad y el prestigio a través del tiempo, es lo que les da seriedad y sería ridículo, dijo Aguiar, hacer caer ese prestigio. 

 La politóloga Correa, con experiencia en consultoras, tiene una mirada similar ya que dijo que las empresas de nuestro medio son pocas, pero muy reconocidas y con prestigio histórico, mencionando como ejemplos de trayectoria a Luis Eduardo González, fundador de Cifra y a Oscar Bottinelli, de Factum.

Esta industria saca fotos de la realidad en la que no todo es exacto o perfecto, los métodos tienen márgenes de error que se tratan de corregir, pero los tienen, dice Aguiar, mientras Correa, concuerda y señala que el criterio metodológico en general es muy estricto y riguroso y explica que  se establecen los cuestionarios, las muestras, la etapa de campo y el procesamiento de los datos para llegar al resultado final que se presentará al cliente. 

En cuanto  a los márgenes de error, que todos manejan, pueden ser distintos entre una encuestadora y otra y eso explicaría, para Emilia Espósito, las diferencias que aparecen referidas a un mismo dato entre las empresas. Es acá donde la politóloga dice visualizar las reacciones de duda en la opinión pública y las actitudes tendenciosas de las que achacan a estas consultoras. Deja claro en todo momento que por los motivos expuestos y por su experiencia, les cree a las consultoras.

En cuanto a regulación estatal, no existe, dice el director de Equipos, pero la información está toda en la página web. Es un mercado que se autorregula por su prestigio y sería ridículo, jugárselo en una elección.

 Continúa diciendo que no se pueden comparar con el INE, porque es una institución que tiene presupuesto y las encuestas estatales tienen  obligatoriedad.  A los privados, sin embargo,  les cuesta el 70 % de su presupuesto, sólo los recursos humanos. Este organismo le merece total credibilidad ya que les proporciona a través de sus datos un marco del que pueden partir muchos de sus trabajos y no podrían funcionar sin él.

Las encuestas electorales son en el total de los ingresos de las encuestadoras privadas, el 2% y el período electoral, que es para ellos una prueba no los hace “millonarios”, concluye Aguiar.  Las politólogas consultadas coinciden en que las empresas de investigación social en nuestro país, no viven del análisis político sino de servicios para organismos, comercios o instituciones de otra índole.

Hay que ir a las fichas técnicas de cada encuesta y ver la forma o el momento en que se pregunta. No siempre las encuestadoras consultan de la misma manera, los métodos, pueden dar diferencias que en general no deberían ser significativas, continuo Aguiar.

El tema de la desconfianza del ciudadano, no es problema de las empresas de investigación social, sino de la forma en que se usan los datos.

 “Nosotros le damos la misma información a todos (…) después, cada cual la presenta como quiere, tiene que ver con los medios, con los políticos (…) yo entrego la información (…) hasta ahí llegué”, concluyó Aguiar.

OPINA LA GENTE

Cuando alguna de estas interrogantes, se traslada a los ciudadanos, las respuestas pueden resultar más concisas y en términos generales miran con reticencia las cifras que recepcionan a través de los medios. Como elemento documental, se recogieron algunos testimonios, además de los que se ven en redes sociales, en las que se comprobó que si bien hay de todo, se nota una tendencia a negar los datos de las encuestadoras, muchas veces sin elementos. En twitter, aparecen opiniones del mismo tenor, de personalidades de la política o conocidas en otro ámbito, en las que abiertamente niegan que los datos estadísticos publicados, sean verídicos.

Magdalena, que vive en la Costa de Oro, dijo que no todos sabemos para qué sirven esas cifras y que no sabe cómo se hace una encuesta, no confía en que sean representativas de la sociedad toda. Afirma no creer  en los porcentajes de ingreso de la cepa P1 de coronavirus y asegura que dejó de escuchar las cifras referidas al Covid 19 porque no cree que sea así por las recurrentes equivocaciones en los números. Sin embargo ella y las personas de su entorno, confían en los datos cuando alguien cercano se enferma, en el caso de la pandemia.

“El uruguayo es desconfiado, yo no les creo a las encuestadoras y cuando tengo que votar por ejemplo, lo hago según me parece “, dice Magdalena. Sin embargo, al hablar del INE, refiere que estas cifras no le ofrecen dudas porque vienen de un organismo público. Culmina diciendo  “capaz que le hago más caso al horóscopo para tomar decisiones, que a las cifras que veo en la tele”.

Sandra, del departamento de Florida, no confía  en las encuestas privadas. Responde  que el Instituto Nacional de Estadística le merece algo más de confianza y que sin embargo, no influyen en sus decisiones personales los datos que de ahí le llegan. Cuando se le hace la pregunta con respecto al entorno dice que ella trabaja con gente y que en general su percepción, es que las personas creen en lo que ven en la televisión, “la gente se compra lo que vende la tele”, concluye Sandra.

Mientras tanto para Soledad, quien vive en Montevideo y trabaja en un call center, los datos que emite el INE, son creíbles porque provienen de un organismo público, así como los datos que sobre la pandemia aportan el SINAE, o el Ministerio de Salud Pública. Con respecto a las encuestadoras privadas, dice que no considera estos números válidos porque responden a los intereses de quien los contrata, por lo tanto, a la hora de tomar decisiones no se siente condicionada por estas cifras.

OPINA LA GENTE

En cuanto al Instituto Nacional de Estadística, la principal diferencia con las encuestadoras privadas, es que dan respuestas a nivel nacional que se podrán usar en políticas públicas y  son informaciones más generales, más macro, la mayoría de las evaluaciones son censos. Son insumos que serán base de muchas acciones sociales y políticas y disparadores de nuevas investigaciones, dijo Stefanie Correa y comentó que los datos del organismo público, se pueden ver en su página y son accesibles para todo el mundo, sin embargo, los datos de las encuestas privadas, son para pedidos puntuales de los clientes.

La politóloga Emilia Espósito coincidió en la transparencia de estos datos ya que los uruguayos tenemos acceso a esa información. Estableció que no duda de la veracidad de los datos de las consultoras privadas sino que en estos casos, son solo para quienes los solicitan, ahí está la diferencia en este sentido concluyó Espósito.

Ante la consulta de las diferencias surgidas desde el gobierno, cuestionando datos no de  empresas privadas sino de la CEPAL y del INE, Marcos Aguiar dijo que son temas y manejos políticos y que se usan en ese sentido.

Para Emilia Espósito, más que desconfianza, lo que hay es una forma de comunicar con la intención de incidir en la  opinión pública. Dijo que ella más bien hace énfasis en la forma en que se utilizan esos datos, en el discurso y  subjetividad de los políticos que los utilizan. “No se me ocurriría dudar de los datos de organismos como CEPAL o INE”, afirmó Espósito y continuó “el punto central, es el manejo que se hace con ellos, los números son fríos y no mienten”.

Estratégicamente pueden no servir los datos de los organismos oficiales y la forma en que los utilizan, es una decisión política,  reflexiona Correa.

A modo de conclusión, el desafío planteado al inicio de este trabajo, resultó en una profundización en la tarea  de los investigadores sociales en Uruguay, que realizan un trabajo calificado, con respaldo histórico y con resultados más que probados. Se descarta la idea de que los datos que obtienen, aún con márgenes de error, no sean veraces.

Fuentes:

Entrevista a Marcos Aguiar, director de Equipos Consultores

Entrevista a Emilia Espósito (Politóloga)

Entrevista a Stefanie Correa (Politóloga)

Sitios web:

https://www.ine.gub.uy/web/guest/institucional

https://equipos.com.uy/

Autora: Julia Vignoli

LA PARTICIPACIÓN DE URUGUAY EN LA COPA AMÉRICA – Agustín Weikert

Instituto Profesional de Enseñanza Periodística

LA PARTICIPACIÓN DE URUGUAY EN LA COPA AMÉRICA

En las últimas tres ediciones del torneo, Uruguay no estuvo a la altura y esta vez no fue la excepción. No sólo no jugó el partido definitorio sino que tampoco se ubicó entre los cuatro mejores. Teniendo en cuenta la historia y el actual plantel celeste, la actuación de la selección charrúa se describe con una sola palabra: fracaso.

La preparación mostró un nivel preocupante en cuanto al juego. Los dos partidos previos por las Clasificatorias para el Mundial de Qatar 2022, ante Paraguay y Venezuela, dejaron al descubierto varias falencias con respecto al funcionamiento del equipo. Esto debió ser un llamado de atención pero aparentemente el conjunto dirigido por Óscar Washington Tabárez no lo escuchó.

Unos días antes del debut ante Argentina, el Maestro declaró: “No nos sentimos con la obligación de salir campeones”. Siendo el país más ganador del certamen hasta ese momento, ¿no fue inoportuno manifestar eso? ¿O acaso la historia no se respeta? Uruguay debe apuntar a levantar la copa siempre, sin importar las circunstancias y más con la calidad de jugadores que tiene.

La primera presentación ante la albiceleste siguió la misma tónica que las Clasificatorias. El gol argentino antes del primer cuarto de hora suponía una reacción por parte de los orientales que nunca llegó. El equipo careció de ideas y profundidad para dar vuelta el trámite. Los cambios no aportaron nada y hasta algunos fueron inentendibles como los ingresos de Matías Vecino y Fernando Gorriarán, quienes no brindaron solución alguna para fortalecer el ataque.

Para el enfrentamiento con Chile, el entrenador incluyó a Giorgian De Arrascaeta en la ofensiva para buscar una mejor circulación de pelota y poder habilitar a Luis Suárez y Edinson Cavani. Se notó un pequeño cambio en el juego, pero el sector defensivo no acompañó. El gol de la roja llegó tras un error en la presión de Diego Godín y posterior cobertura tardía de José María Giménez, dejando solo a Eduardo Vargas frente al arco custodiado por Fernando Muslera.

Luego de perder ante el futuro campeón y empatar 1-1 con los trasandinos, Uruguay tenía la obligación de ganar ante Bolivia por la tercera fecha para seguir con chances de clasificar a cuartos de final. El conjunto charrúa fue ampliamente superior a su rival, que estaba en la última posición de la serie, y lo venció 2-0 pero la falta de eficacia no dejó buenas sensaciones ya que se crearon más de 10 situaciones de gol.

El encuentro con Paraguay, por la última fecha de la fase de grupos, fue lo mejor que mostró el equipo en todo el torneo. La sociedad que establecieron Nicolás De la Cruz y De Arrascaeta le permitió ampliar su volumen de juego con la tenencia de la pelota, junto con las permanentes subidas de Nahitan Nández por el sector derecho que le dieron otra variante en ataque. La celeste obtuvo el triunfo por 1-0 y así selló su pasaje para la siguiente ronda.

Uruguay enfrentó a Colombia por los cuartos de final. El partido fue parejo pero discreto y hasta aburrido. El funcionamiento volvió a disminuir, mostrando un nivel similar al de las dos primeras presentaciones. Tras empatar en el tiempo reglamentario, los cafeteros triunfaron en la definición por penales y eliminaron al conjunto charrúa de la competición. 

La actuación del elenco dirigido por Tabárez quedó en el debe. Hubo varios puntos flacos pero el que más sorprendió fue el bajo rendimiento de sus dos estrellas: Suárez y Cavani. Este último fue más regular pero no mostró todo su potencial, mientras que el jugador de Atlético de Madrid estuvo muy por debajo de sus aptitudes. Tan es así que fue sustituido contra Bolivia y no fue titular en el encuentro ante Paraguay.

Esto explica la falta de gol durante todo el torneo. El Matador convirtió dos, uno de ellos de penal, y el Pistolero solamente lo hizo ante Chile. Pero el mal momento de los salteños no es el único motivo, sino también la falta de creatividad en la elaboración de situaciones. A excepción del encuentro con Paraguay, el equipo celeste no fue punzante en su ofensiva y mostró un juego muy lateral, insulso y totalmente intrascendente.

Fue notorio el descenso en el rendimiento de Rodrigo Bentancur y Federico Valverde. A pesar de mostrar algún destello, fueron muy inconsistentes e imprecisos, lo que provocó que De Arrascaeta y De la Cruz tuvieran que bajar a recibir el balón para distribuirlo. Esto partió el ataque, quedando los delanteros muy aislados ya que no existía el nexo entre el mediocampo y los arietes.

Otra cuestión a remarcar es la escasa búsqueda de variantes en el ataque. A pesar de las buenas intervenciones de Facundo Torres entrando desde el banco de suplentes, el director técnico le dio muy pocas oportunidades a Maximiliano Gómez y Jonathan Rodríguez, quienes deberían haber sumado más minutos para no cargar al jugador de Peñarol con la mochila de ser el salvador cuando Suárez y Cavani no aparecían. 

El partido contra Colombia mostró este defecto. En vez de buscar nutrir la ofensiva, el entrenador uruguayo decidió que ingresara Martín Cáceres por Valverde a falta de 10 minutos para finalizar el encuentro, que estaba empatado. Esta modificación no tiene sentido alguno si el objetivo era ganar porque reforzó el sector defensivo en vez de brindarle una opción más al ataque celeste.

El nivel de los zagueros fue preocupante. El capitán Godín dio ventajas en el aspecto físico y fue superado en numerosas ocasiones por los atacantes contrarios. Giménez estuvo impreciso con la pelota y hasta distraído con las marcas. Es inentendible que Sebastián Coates haya jugado solamente 45 minutos en todo el torneo ya que fue elegido mejor jugador de la temporada en la liga portuguesa, donde también se consagró campeón con Sporting de Lisboa.

Si bien los puntos altos no fueron muchos, también hay que destacarlos. Lo mejor que tuvo la selección en esta edición de la Copa América fue la aparición de Nahitan Nández como lateral derecho. Esto fue un acierto de Tabárez, quien lo colocó en esa posición buscando mayor proyección por afuera sin descuidar la marca y encontró lo que quería. El actual jugador de Cagliari se adueñó del puesto, arrebatándole la titularidad a Cáceres y a Giovanni González.

La aparición de Torres es otro ítem a considerar. A pesar de tener 21 años y jugar en el fútbol local, el volante carbonero respondió de buena manera cuando le tocó entrar, brindándole frescura y explosión al ataque. Tan es así que fue la principal carta de recambio en ofensiva, ingresando en todos los partidos. Asistió a Cavani para que convirtiera el segundo gol ante Bolivia y fue el más revulsivo de mitad de cancha hacia adelante. 

A pesar de que no contuvo ningún penal en la definición ante Colombia, Muslera redondeó una buena actuación a lo largo del certamen. El golero de Galatasaray fue de menos a más y mantuvo el arco en cero en tres encuentros. Todavía le falta para recuperar la totalidad de su rendimiento, pero dio buenos indicios luego de su lesión.

Esta nueva eliminación prematura permite cuestionar ciertos aspectos en la dirección técnica. Si bien el objetivo principal es clasificar a la Copa del Mundo, la selección uruguaya mostró un nivel que estuvo muy por debajo de sus posibilidades. Teniendo en cuenta la calidad de jugadores que hay en su plantel, debió llegar a la final.

Pero el planteo mezquino imposibilitó llegar a esta instancia. El conjunto dirigido por Tabárez debió ser protagonista en todos sus encuentros, más allá del rival que tenía enfrente. La historia marca que el elenco charrúa tiene la obligación de salir campeón porque es un grande del continente y, junto con Argentina, son los países más ganadores de la competición con 15 conquistas.

La celeste tiene con qué creérsela. Uruguay debe cambiar su postura de cara al próximo objetivo que es el Mundial porque con lo demostrado hasta ahora, no le alcanza para llegar. No puede seguir desperdiciando, tal vez, a la mejor generación de jugadores de los últimos 40 años. 

Fracaso es la palabra que mejor describe el andar de los orientales en la copa. El camino ya no puede ser la recompensa porque el horizonte está cerca y se llama Qatar 2022. La mentalidad tiene que transformarse y aspirar a ser los mejores del mundo porque hay material de sobra. De lo contrario, sumará otra decepción y así seguirá traicionando a su rica historia.

Autor: Agustín Weikert

LA PARTICIPACIÓN DE URUGUAY EN LA COPA AMÉRICA – Rodrigo Zubizarreta

Instituto Profesional de Enseñanza Periodística

LA PARTICIPACIÓN DE URUGUAY EN LA COPA AMÉRICA

“No sentimos la obligación de salir campeones de la Copa América”, dijo el técnico de la selección uruguaya, Óscar Washington Tabárez, días antes del comienzo del máximo certamen de combinados en el continente. Empezamos mal. ¿Cómo es posible que la celeste, que tiene 15 títulos y es la que más veces la ganó junto a Argentina, no tenga el deber de quedarse con el trofeo?

Basta de ese conformismo y de querer sacarse la presión como si el Maestro estuviera dirigiendo a Bolivia o Venezuela, con todo el respeto hacia esas naciones. Está dirigiendo a Uruguay, que consiguió cuatro títulos mundiales, entre otros tantos, y que tiene jugadores militando en los mejores equipos del mundo.

Cualquier persona aficionada al fútbol, sabe que la celeste está en el podio de selecciones en el continente. Algunos entenderán que es la primera, otros la segunda, y algunos la tercera, variando en este orden con Argentina y Brasil. Por tanto, no llegar mínimo a semifinales de la Copa América, debe ser considerado como un fracaso, y Tabárez ha fracasado en las últimas cuatro ediciones.

En la fase de grupos de la última competición, Uruguay fue de menos a más. El primer partido, contra la albiceleste, fue una continuación de la última doble fecha de Eliminatorias. Penoso, nefasto, doloroso, y todos los adjetivos similares aplican a la imagen que dejaron los charrúas aquel día. Emiliano Martínez, golero del equipo dirigido por Lionel Scaloni, se podría haber quedado en Birmingham (ataja en Aston Villa), porque fue un espectador de lujo.

El conjunto de Tabárez no pateó al arco y Argentina sacó la pierna del acelerador, ganando por la mínima diferencia. Con Chile, hubo una leve mejoría, con una gran media hora inicial de la celeste, comandada por Giorgian De Arrascaeta, quien generó varias chances de gol que los delanteros orientales no supieron aprovechar, algo que se repetiría con frecuencia en el resto del torneo. Finalmente, fue igualdad en 1, con tanto en contra de Arturo Vidal.

Contra Bolivia, lógicamente Uruguay debía ser superior, y lo fue, aunque nuevamente desperdició muchas oportunidades de anotar. El tanteador nuevamente lo abrió un jugador rival marcando en propia puerta, poniendo el 2 a 0 definitivo Edinson Cavani tras pase de Facundo Torres. En este partido, se vio uno de los pocos aciertos del Maestro en la Copa América; colocar de titular a Nahitan Nandez de lateral derecho, figura en todos los encuentros.

Ya clasificada a la próxima instancia, la celeste probó variantes con Paraguay. Volvió Rodrigo Bentancur al equipo, saliendo Luis Suárez. Con De la Cruz y De Arrascaeta desde el vamos y el Matador como referencia, el conjunto de Tabárez jugó el mejor encuentro del torneo, ilusionando a los hinchas ya que por fin el técnico había hecho algo diferente.

Duró poco esa esperanza, porque en los cuartos de final, Uruguay repitió los mismos errores que en las eliminatorias y los primeros partidos de la Copa América. Volvió el Depredador al 11 titular, tras una semana de muchos cuestionamientos sobre si el jugador de Atlético de Madrid debía actuar de arranque, o ingresar en el segundo tiempo, fresco, para remontar o liquidar el cotejo.

El gran problema de que Suárez vaya desde el vamos, es que si continuaba con su bajo nivel, Tabárez no lo iba a sacar en los últimos minutos, y fue lo que finalmente sucedió. El Pistolero siguió con su decadencia y a los 70´ debió salir, pero pensando en los penales, el Maestro lo conservó.

Sobre este tipo de definición, algunos dicen que son una lotería en donde la suerte decide el futuro de tu equipo en el torneo, pero no es así. Los tiros desde los once pasos se preparan, analizan y estudian. Todos recuerdan la clasificación de Holanda ante Costa Rica en el Mundial Brasil 2014, cuando el director técnico de la naranja, Louis van Gaal, sacó a Jasper Cillesen y puso a Tim Krul, que era especialista en dicha ejecución. El hoy arquero de Norwich City, atajó dos remates que le valieron el pase a la siguiente fase a Países Bajos.

Tabárez podría haber hecho algo similar contra Colombia, más aún teniendo a Sergio Rochet en el banco de los suplentes, atajador de penales comprobado en Nacional la temporada pasada. Para esto, era necesario que saliera Fernando Muslera, referente de la selección, y el Maestro no ha sabido lidiar con ello. Capítulo aparte para la insólita decisión de guardarse tres cambios, realizando solamente dos de los cinco permitidos.

Sucedió con Suárez, pasó con el arquero de Galatasaray, y también con Diego Godín, capitán de Uruguay. Sebastián Coates venía de ser campeón con Sporting de Lisboa de la Liga NOS de Portugal, elegido mejor futbolista de la misma, y prácticamente no tuvo minutos, salvo contra Paraguay, tras la lesión del Faraón.

Continuando con los penales, resulta inexplicable la elección de dos defensores para ejecutar, José María Giménez y Matías Viña, por encima de jugadores como Facundo Torres o Rodrigo Bentancur, quienes han demostrado tener buen pie, aunque tanto el zaguero de Atlético de Madrid como el lateral de Palmeiras, han convertido desde los 11 pasos en su carrera, aunque han pateado muy pocas veces.

Josema había lanzado con los colchoneros en la UEFA Champions League 2014/2015, cuando su equipo clasificó por esta vía frente a Bayer Leverkusen en octavos de final. Por el lado del campeón de América, remató con su exequipo, Nacional, en la definición de la Supercopa 2019, ante Peñarol.

A modo de cábala, uno entiende que el último penal lo hubiese pateado Martin “Pelado” Cáceres, tal como sucedió en la Copa América Argentina 2011, cuando dicha ejecución le valió el pase a semifinales a Uruguay, frente a los locales. No teniendo especialistas desde los 11 pasos, ¿por qué no haber puesto al exdefensor de Fiorentina antes? Seguramente es más fácil decir que son una lotería y que hay que tener suerte.

Al haber visto a Lionel Messi y compañía eliminar a Colombia por dicha vía, los jugadores celestes, ¿habrán aprendido que no solo es rematar, o atajar, en el caso del arquero? Los cafeteros cargaron, se burlaron y bailaron durante la tanda, y no hubo un solo futbolista charrúa que los haya increpado. La obra de arte de Emiliano Martínez, quizás es mucho pedir, pero lógicamente es un recurso válido para desconcentrar al rival.

Hay una estadística que puede servir como vara, para observar cómo le fue en ofensiva a un equipo. Son los goles esperados (xG, expected goals en inglés), que miden la probabilidad de que un disparo terminé en la red, siendo 0.01 el valor mínimo, y 1.00 el máximo. Según esto, Uruguay debió haber marcado 7.77 tantos, y anotó la mitad, cuatro, dos de ellos en contra y uno de penal.

Los hinchas de la celeste siempre se han lamentado que desperdiciaron a Suárez y Cavani, dos de los mejores delanteros del mundo de los últimos 10 años, por no haberlos surtido de oportunidades para convertir. En esta Copa América, las dos figuras quedaron en el debe, porque desperdiciaron varias chances para festejar.

Fue la sexta cita continental para Tabárez en este segundo ciclo, y en las últimas cuatro ediciones, fracasó. En 2015, 2019 y 2021, eliminado en cuartos de final, y en 2016, afuera en fase de grupos. Muy lejana queda la conquista de 2011, y el cuarto puesto de 2007. Al Maestro le salió prácticamente todo mal en el torneo, y para completarla, los jugadores de Nacional, Rochet, Brian Ocampo y Camilo Cándido, a quienes prácticamente no utilizó, fueron figuras en el clásico contra Peñarol, disputado un día después de la derrota ante Colombia.

Autor: Rodrigo Zubizarreta