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Las víctimas anónimas – Crónica

 

Hace ya mucho tiempo que en Uruguay los accidentes de tránsito se hicieron algo común, casi cotidiano, ya sea por el incremento sustancial del parque automotor, por la desatención al conducir, por la utilización de teléfonos celulares y demás factores que hicieron que los accidentes de tránsito aumenten significativamente. Sin embargo, queda un asunto sin resolver: las víctimas fatales, las cuales dejan de ser personas para transformarse en un número que es parte de una trágica estadística mediada en el tiempo.

“Era un día más de verano, soleado, despejado, con un clima perfecto” cuenta su tía, en una estación que todos los jóvenes que estudian esperan con ansiedad para poder tener un tiempo de recreación durante el año, aprovechar el sol, la playa y la compañía de los amigos y despejarse lo suficiente para poder afrontar el resto del año con más entusiasmo y energía. Agustina ya se levantó temprano para poder estudiar para un exámen de la Facultad de Abogacía, circunstancia que la hizo volver temprano de sus cortas vacaciones en la costa con familiares y amigas.

Agustina tomó su bicicleta nueva alrededor del mediodía, “la que le había regalado su tío para Reyes”, aclara su tía, y con sus jóvenes 20 años comenzó a pedalear desde Punta Carretas en dirección a la casa de una amiga que vive en Pocitos para poder estudiar para la prueba. Seguramente cuando se despertó ese día, no imaginó que en el cruce de Ellauri  con Av Brasil, estaba escrito en su destino, que un ómnibus capitalino iba a cambiar todo para siempre, no solo para Agustina sino para toda su familia, sus amigos y sus compañeros de la facultad.

Por causas que aún se están tratando de determinar y que forman parte de un proceso judicial, a eso de las 16 hs, el ómnibus de Cutcsa impactó contra la joven de 20 años haciendo que pierda la vida en el acto, y en ése mismo momento cuando su vida se apagó como una vela por un soplido, comenzó otra historia: el calvario de todos los que la conocían, principalmente su madre, la cual fue incrédula y en estado de shock al lugar del hecho a reconocer el cuerpo de la víctima por solicitud del personal de la Seccional 10 (la que intervino) y policía científica, para luego trasladar el cadáver a la morgue judicial.

Para cuando la policía terminó el trabajo, ya eran cerca de las 21 hs,  el sol se estaba escondiendo, y comenzaba a oscurecer. Oscuridad que se traslado para siempre a la vida de la madre de Agustina, su hermano de 14 años, su familia y toda la gente que la conocía. Ese día de verano dejó de ser un día más para transformarse para siempre en una fecha trágica. La estación se transformó en maldita y los días soleados y perfectos como había sido este, dejarán de tener sentido para todos los afectados por semejante acto de injusticia del destino.

En el último año (2016), la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev), informó que se registraron 419 decesos por accidentes de tránsito y 27115 lesionados por el mismo motivo. Los motociclistas, ciclistas y peatones representan el 90% de los fallecidos en las ciudades, siendo el grupo más vulnerable. Desgraciadamente, la joven Agustina, con tan solo 20 años y toda una vida por delante, dejó de ser esa chica “simpática, alegre, social y buena compañera” como cuenta su tía, para convertirse en un dígito que formará parte de la estadística de este año.

Mientras la justicia determina responsabilidades, la policía realiza su trabajo y la Unasev continúa recabando información acerca de este tipo de accidentes, una madre se quedó sin su hija y bajo tratamiento psiquiátrico, un hermano se quedó sólo, los abuelos sin su ñieta y una gran cantidad de personas que interactuaban con Agustina llevarán una marca imborrable por el resto de sus vidas, porque Agustina, la estudiante de abogacía, dejó de ser ella para transformarse en un número, en una estadística, en una víctima fatal anónima más de un accidente de tránsito.

 Nota: Por un pedido expreso de la familia, se han cambiado algunos datos específicos de la crónica, como nombre y edad de la víctima y lugar específico del accidente. No obstante, el hecho es tal cual se lo describe.