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Tráfico de Animales

A CARA O CRUZ

Tráfico de animales en Uruguay

Por Julieta Añon

 

Según la ONU el tráfico de animales es el tercer negocio más lucrativo del mundo, sólo superado por el de drogas y el de armas, aunque los tres están fuertemente relacionados entre sí. Mueve más de 20.000 millones de dólares por año, y Uruguay no es ajeno a esta realidad. Se puede observar la venta de animales no permitidos en muchas ferias vecinales, pero sin duda la de Tristán Narvaja se lleva todos los premios. Desde hace muchos años los activistas en materia de fauna reclaman mayor compromiso por parte del Estado, pero todo es un caos. La División Fauna no tiene recursos ni personal, la Policía está desinformada y la Aduana no reconoce el problema.

Uno de los lugares más ricos en biodiversidad es la selva amazónica, desde donde se comercializan de forma ilegal la mayor cantidad de especies exóticas hacia el mundo. De todas maneras, no hay que irse tan lejos ya que desde Uruguay ingresan a otros países animales de todo tipo, principalmente aves. También existe un fuerte comercio interno.

En 2004 se desarrolló en Brasil la Conferencia Sudamericana sobre el Comercio Ilegal de la Fauna Silvestre, de la que se concluyó que solamente en Brasil existen unas cuatrocientas cincuenta cuadrillas que trafican animales. Entre los principales contrabandistas sudamericanos aparecen más de quince ciudadanos uruguayos.

NORMATIVA

En Uruguay, mejorar las leyes en materia de tráfico de animales no es la solución para disminuir las cifras. En esto coincidieron varios de los entrevistados, expertos en el tema como el ex encargado de la Oficina de Traffic Sudamérica y de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites) con sede en Uruguay, Juan Villalba Macías, quien es miembro del grupo de especialistas de crías en cautiverio de la Unión Mundial para la Naturaleza y coordinador del Bioparque M’ Biopicuá, el director del Departamento de Fauna del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA) Jorge Cravino, el presidente de ONG Coendú Mauricio Álvarez, y el miembro fundador de Aves Uruguay Adrián Stagi, gerente de logística de EcoTours Uruguay y consultor para estudios de impacto ambiental de Gea Consultores.

Las leyes que tratan este asunto son: la Ley 9.481 que otorga competencia al Estado para administrar y regular el uso de la fauna silvestre. La número 16.088 que trata sobre la tenencia de animales feroces y peligrosos. La 16.320 artículo 208, que le cede competencias de control y represión de ilícitos de fauna a la Policía, Aduana, Prefectura Nacional Naval e inspectores del Departamento de Fauna. La Ley 16.736 artículo 275, que le da competencia al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) para expedir permisos de caza, y en su artículo 285 regula las sanciones por infracciones.

El decreto 164/996 marca los conceptos y tipos de cazas, diferenciando entre permitidas y prohibidas, tenencia, comercialización, transporte e industrialización de la fauna silvestre y/o sus subproductos, y la destrucción de sus huevos, crías, nidos y refugios. A su vez Uruguay es miembro firmante del Cites, administrada por las Naciones Unidas, que es un acuerdo internacional que busca preservar las especies de fauna y flora para que el comercio internacional no amenace su supervivencia.

Por otro lado, la doctora en ciencias biológicas, aracnóloga y jefa del Laboratorio de Etología, Ecología y Evolución del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable Anita Aisemberg, argumentó que las leyes son muy buenas pero sólo para los vertebrados, ya que no incluyen especies de animales invertebrados que se encuentran amenazadas de extinción y que, por lo tanto, son prioritarias para la conservación.

DESPUÉS DE NOÉ NADIE MÁS

Los principales problemas que enfrenta Uruguay son la desinformación, la falta de recursos y el poco compromiso del Estado. Por un lado, el Departamento de Fauna, entidad creada para velar por el bienestar animal, estuvo ochenta años bajo el control del MGAP, donde los recursos que le destinaban eran casi nulos.

En agosto de 2015 pasó al MVOTMA, pero la situación no cambió mucho, porque según expresa su director siguen siendo “el último orejón del tarro”, quien agregó que “la máxima cantidad de inspectores que tuvo Fauna en treinta años fue seis. Éstos se jubilaron y jamás crearon nuevos cargos para sustituirlos. Actualmente disponemos solamente de dos inspectores para todo el país, uno de ellos tiene 56 años y otro 60 años, para desarrollar tareas en las que se necesita agilidad y destreza”.

Fauna argumenta que no es la única entidad que tiene competencia para actuar ante este comercio, y que las denuncias deben hacerse en la Policía porque además, tiene más personal para operar. “No es que Fauna no hace, el Estado tiene un aparato de personas que también debe actuar en esa materia”, reclamó su director. La Policía, al igual que la Dirección Nacional de Aduanas y la Prefectura Nacional Naval tiene autoridad para desempeñar esta tarea, pero según Cravino para esas instituciones la inspección de fauna es un cometido “secundario" y las denuncias terminan archivadas en cajones.

Por parte de la Policía existe una gran desinformación acerca del tema. Una funcionaria policial de la seccional 27 de Lomas de Solymar- Ciudad de la Costa informó que cuando les llegan denuncias de comercio ilegal de animales llaman al MGAP. No nombró a Fauna y mucho menos al MVOTMA.

Juan Villalba, ex encargado de la oficina de Trafic en Sudamérica, explicó que la desinformación es una realidad instalada en todo el país desde hace muchos años con pequeñas excepciones, sobre todo jerarcas que participaron en incautaciones. Además, reconoció que muchas veces los que están para hacer cumplir la ley son los transgresores, porque existen fronteras permeables, fáciles de pasar. “De otro modo no existirían loros habladores que vienen de Paraguay, monos, papagayos y otras aves que ingresan desde Brasil o tortugas terrestres argentinas”, argumentó Cravino.

La Dirección Nacional de Aduanas expresó que no tienen competencia en el asunto, que los encargados de que estos animales no ingresen son los funcionarios de la División de Sanidad Animal del MGAP que trabajan en las fronteras. Sus autoridades no reconocen el problema, dicen que todo animal que ingresa al país por las fronteras lo hace por las vías legales y que no existe contrabando de especies de fauna desde el exterior, que lo ilegal no pasa porque su tarea es controlar que así sea.

Villalba recordó que en los setenta y ochenta era frecuente el tráfico de pieles, que entraban al país por la frontera y muchas veces salían por el puerto de Montevideo. “Desde entonces Uruguay juega un rol importante como puerta de salida”, alegó el exfuncionario de Traffic. Los traficantes falsifican certificados, camuflan la mercancía mezclándola con otras cargas o usan cajas con doble fondo.

Cármen Leizagoyen, veterinaria y directora técnica del Sistema Departamental Zoológico de Montevideo, argumentó que estos animales al ingresar de contrabando se saltean el control de las barreras sanitarias, y traen enfermedades que afectan a la fauna autóctona, a la ganadería y al ser humano. “Hay animales que en la naturaleza nunca estarían en contacto pero la persona trae especies que están adaptadas a determinadas enfermedades junto con otras que son muy sensibles a esas patologías”, informó.

Los inspectores de la Intendencia de Montevideo recorren ferias vecinales fiscalizando que los puestos tengan permisos para vender la mercadería que ofrecen, y cuando no lo hacen decomisan. Cravino dijo que “incumplen la ley cuando se trata de fauna, porque ni siquiera les solicitan los permisos, que es evidente que no los tienen ya que ofrecen animales que son prohibidos”. Adrian Stagi, representan de la ONG Aves Uy, opinó que estos  no se meten con los vendedores porque “tiene mucho poder y manejan armas”.

TRABAJO ORGANIZADO

El comercio de animales existe porque hay compradores que lo hacen rentable, pero la sociedad cada vez está más comprometida con el tema. En Uruguay, a pesar de que se siguen comprando animales que no están permitidos, el negocio viene en decadencia.

Muchas personas cansadas de la ineficiencia de las autoridades, se organizaron en grupos no gubernamentales, como Aves Uruguay, Karumbé y Coendú. Hacen parte del trabajo que debería realizar el Gobierno, pero a la hora de actuar no tienen potestad, por lo que muchas veces sus acciones no dan fruto. Realizan denuncias y divulgan información, algunas como Aves Uy, trabajan en un área científica para establecer cuáles especies están amenazadas o qué sitios hay que conservar. Esta tiene un grupo de personas que se dedican a revisar avisos de Mercado Libre que ofrecen aves ilegales y cuando los localizan notifican al portal y este le da de baja a esas cuentas.

Coendú es una organización que tiene como tarea la conservación de las especies nativas al igual que su hábitat natural. Su presidente, Mauricio Álvarez, afirmó que están cada vez más desmotivados en el tema ya que realizan investigaciones profundas que no trascienden porque las autoridades no actúan. Para Álvarez el cambio no está en dotar de más recursos al departamento de Fauna sino en renovarlo completamente. Por su parte, Alejandro Fallabrino, director de Karumbé opinó que “Uruguay en materia de fauna y flora todavía está en pañales. Los gobiernos no supieron encararla nunca”.

UN NEGOCIO QUE SE PAGA SOLO

Para muchos conservacionistas los casos de tráfico de fauna deberían penarse con prisión y no con multas leves como sucede en la actualidad, que van desde 10 a 2.000 Unidades Reajustables y pueden incluir el decomiso del material utilizado (armas, redes, tramperos, etc.). Además no es acumulable ni pesa en el carné de buena conducta.

Los traficantes no pagan por los animales ya que son extraídos de la naturaleza. Cuando lo hacen es a un muy bajo costo, y al venderlos los precios son elevados. Leizagoyen, explicó que “a los traficantes no les importa que de diez ejemplares se les mueran ocho o nueve, porque lo único que quieren es lucrar, lo ven solo como una mercancía”.

Muchas veces hasta las maneras de capturarlos son muy crueles. Stagi contó que para colectar pájaros ponen pegamento en los árboles, donde quedan pegados, despegan con cuidado a los que sirven y a los otros los arrancan o simplemente los dejan morir allí.

A nivel nacional, lo que más se caza ilegalmente para comer es carpincho y la mulita. Hacia el exterior se trafican mucho los dorados o jilgueros (muy famosos por su canto), y el cardenal azul. Celestón, naranjero, cardenal, cabecita negra, siete vestidos, federales, son las aves que más se venden en los puestos de ferias.

“Los traficantes hacen viajes de ida y vuelta, llevan determinadas especies y traen otras. Desde Argentina ingresan cardenal amarillo, tortugas terrestres, loros habladores, erizos africanos. Desde Paraguay monos, y desde Brasil todo tipo de aves”, informó Cravino.

Las especies en peligro de extinción son las más caras, por lo tanto son lo más buscados por los traficantes. En las ferias vecinales como Pajas Blancas y Tristán Narvaja se puede encontrar cualquier tipo de animal, aunque lo más frecuente son las aves. Un cardenal amarillo cuesta entre $ 6.000 y $ 9.000. Los loros amazónicos pueden valer hasta $ 15.000 dependiendo de la demanda.

Otros valores que se manejan a nivel internacional: el pájaro mirlo, los traficantes los compran por 27 dólares a los cazadores locales de Brasil, y los venden llegar a comercializarse hasta por 2.000 dólares.

Internet es un mercado jugoso para estos comerciantes ya que venden en el anonimato y no se exponen. Mercado Libre es el portal más usado para realizar esta práctica en Uruguay. En los últimos dos años el sitio dio de baja 325 publicaciones que tenían ofertas de animales ilegales. Villalba aseguró que estas personas recurren a “trampas” para disfrazar las publicaciones y evadir las sanciones, ofreciendo por ejemplo jaulas de ciertas aves que son protegidas pero en realidad lo que ofrecen es el animal.

UN CASO QUE SALIÓ BIEN

Las tarántulas, animales odiados, aplastados y muy temidos por muchísimas personas, también son deseados y codiciados por otras. En Europa los amantes de estos animales pagan muchos billetes verdes para tener un ejemplar en su hogar. La especie de tarántula denominada Gramostola quirogai, es la más traficada desde Uruguay. Vive en zonas de serranías principalmente en Tacuarembó y Rivera. Esos ejemplares cuestan entre 90 dólares y 150 dólares.

Según contó la bióloga y especialista en arañas Laura Montes de Oca, las características por las que son tan deseadas es porque son de las más grandes del mundo y viven mucho tiempo (hasta 35 años). Su cuerpo puede abarcar medio antebrazo humano.

Se conocieron dos casos de tráfico de estas arañas, uno en enero de 2007 y otro en enero de 2016. El primero fue descubierto cuando llegaron a una agencia de Montevideo del Correo Uruguayo dos paquetes desde Tacuarembó, que contenían estas tarántulas. Inmediatamente se notificó al Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE) para que las fueran a buscar. Estaban amontonadas, en bolsas ‘ziploc’ muy pequeñas, una arriba de la otra, sin agua, sin aire. Muchas ya estaban muertas. A los días aparecieron más en iguales condiciones, sumando unos 700 ejemplares.

Cuando el caso trascendió a la prensa el hombre arrojó los ejemplares que tenía a una volqueta municipal, y las arañas, que eran muchas,     comenzaron a salir. Ante esto los vecinos denunciaron el caso a la IM, quien inmediatamente fumigó. Cuando llegaron los aracnólogos estos animales estaban casi todos muertos. El destino de estas tarántulas era Europa, donde se venden como mascotas. El traficante era un suizo que fue procesado sin prisión en Uruguay y al llegar a su país lo procesaron con prisión. En 2016, aparecieron paquetes similares a los del 2007, y cuando los revisaron se encontraron con que eran ejemplares de la misma especie, en iguales condiciones. De la empresa dijeron que fueron entregados por un extranjero porque “hablaba raro, no tenía buen español”. El hombre quedó registrado por las cámaras de la oficina del correo. Las autoridades del Laboratorio de Etología, Ecología y Evolución del IIBCE denunciaron el caso a Fauna, que debía pasar los  datos a INTERPOL, pero el responsable no apareció. En este caso murieron cuatro.

Los sobres salen con direcciones reales. En el último suceso la persona que las mandaba desde Tacuarembó era Jan Meier. Unos paquetes lograron salir del país y llegaron a República Dominicana. De ochenta arañas solo cuatro estaban vivas. “Tuvimos que hacer muchísimos trámites para que vuelvan, desde pagarles el pasaje en avión, todos  los permisos. Parte lo cubrió la Universidad de República Dominicana y parte nosotros, de nuestro bolsillo”, explicó Aisemberg.

 

 

Fuentes citadas:

-Personales:

  • Cármen Leisagoyen, doctora veterinaria y directora técnica del Sistema Departamental Zoológico de Montevideo.
  • Juan Villalba Macías, exencargado de la oficina de Traffic Sudamérica y de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres con sede en Uruguay, miembro del grupo de especialistas de crías en cautiverio de la Unión Mundial para la Naturaleza y coordinador del Bioparque M’ Biopicuá.
  • Jorge Cravino, director del Departamento de Fauna del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Media Ambiente.
  • Mauricio Álvarez, presidente de ONG Coendú.
  • Adrián Stagi, miembro fundador de Aves Uruguay, gerente de logística de EcoTours Uruguay y consultor para estudios de impacto ambiental de Gea Consultores.
  • Anita Aisemberg, doctora en ciencias biológicas, aracnóloga y jefa del Laboratorio de Etología, Ecología y Evolución del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable.
  • Alejandro Fallabrino, director de la ONG Karumbé.
  • Laura Montes de Oca, doctora en ciencias biológicas y especialista en arañas.
  • Seccional nº 27 de Lomas de Solymar- Ciudad de la Costa (Canelones)

-Documentales:

  • Leyes estatales sobre tenencia de animales publicados en la página oficial de la División Fauna del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Media Ambiente.