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Viento en popa

 

Entre 1995 y 2002 las ventas fueron por US$ 66 millones. Luego, a partir de 2005 se produjo un crecimiento relativo de otras fuentes de generación dentro de las exportaciones (térmica primero y eólica después), que significaron una mejora de las condiciones de venta al país vecino. Desde 2013, “el país se convirtió en un exportador neto de energía eléctrica”, expresó un jerarca del Área de Energías Renovables del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM). Y esto va de la mano con las importantes inversiones en energías renovables que ha hecho el país, principalmente en la eólica. De hecho, el año pasado las exportaciones por excedentes de energía eléctrica realizadas por la Administración Nacional de Usinas y Transmisiones Eléctricas (UTE) “fueron récord” y alcanzaron los US$ 65 millones, según el jerarca.

En lo que va del 2017 las ventas a la vecina orilla vienen por debajo en contraste  al mismo período del 2016, admitió el ingeniero, “pero eso se ha visto compensado ya que se empezó a abrir el mercado brasileño”, agregó.

En mayo de este año se comenzaron a vender excedentes utilizando la Estación Conversora de Frecuencia de Melo conectando con la usina termoeléctrica de Candiota en Río Grande do Sul. “El envío de energía tuvo altibajos y se interrumpió durante cuatro semanas entre junio y julio, pero repuntó el mes pasado”, aseveró el jerarca. A la fecha se llevan colocados unos 247.000 megawatt/hora (MWh) y las autoridades esperan que el intercambio con este mercado se mantenga firme por lo menos hasta fin de la primavera. En mayo pasado, la ministra Carolina Cosse vio de forma positiva el inicio de la exportación de energía eléctrica a ese país y dijo que espera que eso repercuta en una disminución del costo en las tarifas de UTE. A pesar de ello, el ingeniero opinó que “si sigue así de exitosa la exportación seguramente sí haya pero falta tiempo para que ocurra eso”.

Uruguay, en este caso, pasó de ser importador de energía a un proveedor para la región, y el año pasado pasó a producir casi el 97% de la generación eléctrica con energías renovables no convencionales (ERNC) y el restante fue de origen fósil, lo que lo coloca muy por encima del promedio mundial, que ronda el 20%. Los sectores que protagonizan ese cambio son: la biomasa (en gran medida por la producción de celulosa) que se practica desde hace décadas, al igual que la generación de energía hidroeléctrica, y sobre todo energía eólica, solar y biocombustibles [2].

CONTRATOS ENTRE UTE Y EMPRESAS PRIVADAS

Pero, aparte del aumento de las ERNC, también hubo un alza de la generación privada. “Estos cambios son dos caras del mismo fenómeno y esto es la estrategia de incorporación de energía eólica con fuerte apuesta a la inversión del sector privado”, afirmó el estudiante de ingeniería especializado en el tema, Santiago Eira, en el que fue crítico con los contratos que existen entre UTE y las empresas privadas. En relación con la propiedad de los parques eólicos, Eira destacó dos elementos: “en primer lugar, mayoritariamente la potencia eólica instalada es de propiedad privada; en segundo lugar, el tercio desarrollado por UTE es por medio de modalidades alternativas de inversión, y le corresponde sólo un 7% del total a la inversión pública”.

Bajo el amparo de la política energética consensuada en un acuerdo multipartidario, para el entrevistado “el desarrollo eólico uruguayo contó con dos pactos claves que facilitaron y favorecieron la instalación de inversiones privadas. Por una parte, los contratos a largo plazo con UTE; por otro, las exoneraciones impositivas en el marco de la ley de promoción de inversiones que es un ‘incentivo’ que el Estado brinda a inversores nacionales o extranjeros en nuestro país”. También señaló que “bajo esta ley se obtienen  beneficios ‘automáticos’ para invertir y otros respecto a inversiones específicas como es en este caso, en energía eólica”.

La mayoría de los parques eólicos en Uruguay se instaló teniendo como punto de partida un contrato a 20 años con UTE. En este caso el organismo estatal aseguró la compra de la energía mediante contratos por esta cantidad de años. “De esta forma, UTE asumió el riesgo de demanda del negocio y facilitó por esta vía la obtención de financiamiento por parte de los agentes privados”, confirmó el estudiante.

Para Eira, en líneas generales, los contratos privados con UTE tuvieron las siguientes características:

  • Contratos de compra-venta de energía por 20 años.
  • Un “premio” por entrada anticipada de la empresa privada a invertir que va asociado a un precio mayor de la energía vendida.
  • Que UTE compre el total de la energía potencialmente generada.
  • Y por último, en caso de que UTE incumpla con alguna de estas distintas características, el Estado subsidiará a las empresas.

En relación a esto, el ingeniero y tesorero de la Asociación Uruguaya de Energía Eólica, Diego Portos Minetti dijo que estos “procesos licitatorios fueron a fines del 2010 y 2012”.  Portos Minetti afirmó que “ahí es donde se planteó la oportunidad por parte de UTE como cliente comprador de energía al ámbito privado”. “En todo el mundo las energías renovables se hacen por subastas o por licitaciones. Como no puede asumir todo el Estado y no tiene el financiamiento, lo que da es la oportunidad de que los empresarios asuman el rol bajo un marco licitatorio competitivo y se le compra la energía durante tantos años”, agregó. El tesorero expresó que “en este momento están haciendo eso en Argentina y Brasil”.

Por otra parte, afirmó que las energías alternativas “en el mundo son interminables, porque cada vez son más baratas. Y también cada vez es más barata la tecnología. Más barata que la energía nuclear, que la energía con petróleo”. Por último, reflexionó que “en Argentina (la energía eólica) está en pleno auge, en Brasil se volverá a su auge en poco tiempo y en Uruguay está tranquilo, no se hará nada hasta dentro de muchos años, dice la UTE. Y Chile tiene algo interesante que es el desierto y el recurso solar, es uno de los lugares con más potencialidad de energía en el mundo”.

PUESTOS DE TRABAJO EN EL ÁREA

Actualmente existen 5521 trabajadores "verdes" permanentes a tiempo completo relacionados con tareas como la operación y mantenimiento del sistema. También se le agregan 1116 con contratos zafrales que suelen renovarse anualmente. De los 5521, 754 corresponden a biocombustible (capacidad instalada de 171.000 m3), 500 a eólica (1.479 MW), 497 a hidráulica (1.538 MW), 316 a solar (238 MW) y 302 a biomasa (411 MW). A esto se le suma los 3.152 puestos del sector público que no están asignados directamente a un subsector, según la “Consultoría para caracterización de los Empleos Verdes en el sector de las Energías Renovables en el Uruguay”, dirigida por el economista Sebastián Parrilla para la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Parrilla expresó al diario La Diaria que “hay un alto cumplimiento de las pautas de decencia en el trabajo, en materia de ingresos, seguridad, protección social, respeto de los derechos laborales y expresión de los trabajadores en las áreas que los afectan”. Sin embargo, el informe destaca que los más expuestos a los problemas de la informalidad son extranjeros, especialmente brasileños que cruzan la frontera para la zafra de la caña de azúcar. No obstante, hay poca participación de mujeres que llega casi al 35% en las áreas de empresas públicas orientadas a ERNC. En cuanto al futuro con los empleos de este tipo, el economista dijo que “hasta 2023 no habría espacio para nuevos proyectos ya que la oferta de energía supera a la demanda interna”.

IMPACTO AMBIENTAL

A pesar de que la energía eólica no produzca gases tóxicos ni contribuya al efecto invernadero, tampoco genera residuos peligrosos. Su uso, al igual que cualquier otra acción humana, afecta inevitablemente al entorno, y sus efectos negativos se notan en el suelo, la flora y la fauna del lugar donde se instalan los parques eólicos.

Respecto a la fauna y flora, el biólogo y asesor en temas de biodiversidad Santiago Carvalho contó que “se han documentado muertes de aves y murciélagos no sólo por impactos directos sino por los cambios en la presión atmosférica provocados por el giro de las palas. Luego hay pérdida de hábitat y desplazamiento de especies”.

 PROYECTO BIOVALOR

BioValor es un proyecto del Estado, que surge de la articulación del MIEM a través de la Dirección Nacional de

Energía (DNE) con el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (Mvotma) mediante la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP).

“Es un proyecto que comenzó en 2014 de 4 años de duración, cuyo objetivo principal es la transformación de residuos generados a partir de actividades agroindustriales y de pequeños centros poblados, convirtiéndolos en energía y/o subproductos, con el fin de desarrollar un modelo sostenible de bajas emisiones para así contribuir la reducción de gases de efecto invernadero a través del desarrollo y transferencia de tecnologías adecuadas”, dijo una ingeniera perteneciente al equipo de Energías Renovables del MIEM. “A través de este proyecto, se busca transformar un problema ambiental en una oportunidad de mejora, brindando mayor competitividad a las empresas y generando ingresos o ahorros donde hoy existen costos”, añadió.

La estrategia para alcanzar el objetivo planteado para 2018 [3]:

  • Se busca identificar y conocer los residuos y efluentes generados así como su potencial de valorización en un conjunto de cadenas agroindustriales que van desde el sector primario en campo hasta la producción a nivel industrial. Asimismo, la ingeniera contó que se realiza un estudio de las distintas posibilidades tecnológicas existentes, evaluando la factibilidad de las mismas y apuntando a la innovación.
  • Se busca desarrollar proyectos demostrativos de distintas escalas(de gran y pequeño porte). Desde el sector privado se aplicarán tecnologías avanzadas para la transformación de residuos y subproductos. Por un lado, experiencias vinculadas al aprovechamiento de la vinaza proveniente de la producción de bioetanol, así como generación de biogás con residuos de la industria láctea. El proyecto cofinancia experiencias demostrativas para proyectos de pequeña a mediana  escala, a través de un llamado a proyectos de valorización, para los sectores y residuos identificados en la etapa inicial.
  • En la tercera etapa y en función de los aprendizajes realizados en las instancias anteriores se trabajará en generar capacidadeslocales a través de capacitaciones, difusión y creación de redes de trabajo. Desde el inicio el proyecto articulará acciones con la academia (universidades, agencias e institutos de investigación), de forma de acompañar el avance con investigación nacional en la temática.
  • Finalmente se desarrollan ajustes en la normativaasí como la creación de instrumentos financieros y económicos que promuevan la concreción a nivel nacional de las mejoras tecnológicas, productivas y ambientales que surjan de las experiencias del proyecto.

 

Para finalizar, la ingeniera no quiso adelantar otro proyecto por parte del Ministerio y no quiso dar resoluciones en cuanto a este proyecto ya que no sabía en qué situación estaba.

 

FUENTES:

Jerarca MIEM (Fuente confidencial)

Ingeniera y perteneciente al equipo de Energías Renovables (Fuente confidencial)

Sebastián Parrilla - economista

Diego Portos Minetti – ingeniero, empresario, tesorero de AUDEE

Santiago Eira – estudiante de ingeniería

Santiago Carvalho – biólogo y asesor en biodiversidad

[1] www.uruguayxxi.gub.uy

[2] Uruguay exportó energía por US$292 millones en 10 años, El Observador

[3] www.dne.gub.uy