50 años haciendo historia en el periodismo de Uruguay
Nuestra trayectoria
Instituto Profesional de Enseñanza Periodística
50 años de historia
50 años enseñando periodismo
Cuando comenzamos a formar el Instituto Profesional de Enseñanza Periodística (IPEP), en Uruguay, deseábamos, mi hermano Walter Banchero y yo, profesionalizar los medios de comunicación masiva.
En esa época (1976) era necesario y sigue siéndolo hoy. Tanto como ayer o más.
En aquel momento se ingresaba a un medio para hacer periodismo si tenías un conocido o un amigo dentro de ellos. También por influencia o recomendación. No porque supieras cómo se hacía la tarea… luego aprendías en la marcha. Claro, a los tumbos, cometiendo errores y creando complicaciones. Errores que se publicaban, que salían al aire, tanto en radio como en televisión.
No había otra manera, ya que no se enseñaba periodismo profesional. Había algunos cursos, cortos, dados por algún periodista que intentaba traspasar su conocimiento. Pero no era suficiente. De ahí que decidimos emprender lo que parecía una “quijotada”. Ir contra los molinos de viento.
Corría el año 1976 y decidimos con mi hermano, emprender semejante tarea. No queríamos hacer sólo un curso, sino una Carrera, que los estudiantes terminaran con un conocimiento cercano a lo que sería el desempeño de esta profesión.
La idea fue de mi hermano y me pidió que lo apoyara, ya que yo estaba trabajando como periodista desde hacía 5 años. Ya había incursionado en prensa, radio y televisión (blanco y negro en aquel momento). En 1980 llegaría a nuestro país la televisión color. Desde luego que cinco años es poco tiempo, poca experiencia y sólo en los medios en los que me había tocado trabajar. Pocos, pero variados, y eso me permitía tener un panorama amplio de los tres medios masivos de comunicación. Recordemos que todavía no se usaba Internet.
Queríamos emprender algo muy serio y que perdurara en el tiempo… cosa que, gracias a Dios, ocurrió. No era un curso corto, ni dictado por una o dos personas. Queríamos formar una Escuela de Periodismo, un Instituto con profesionales de las distintas áreas o ramas del periodismo.
Comenzamos a pedir a los profesionales con mayor trayectoria que colaboraran en el proyecto. Al principio no fue fácil y unos de los argumentos que se manejaban era que el “periodista nace, no se hace”. Recuerdo que esa frase la uso un periodista famoso en una entrevista de radio que me estaba haciendo y también recuerdo con claridad (porque me quedó grabada en la memoria) que le contesté: Se nace con la vocación para ser periodista y luego se aprende el cómo, tal como se nace con la vocación para ser médico y luego se va a estudiar a la facultad de medicina… le pareció buena la respuesta ya que no contraargumentó y muy por el contrario me dijo… se ve que tienes una gran convicción en lo que dices y haces…
También estaba el inconveniente de que no había profesores de periodismo… No se enseñaba oficialmente en Uruguay y no se enseñaría por muchos años…
El caso es que muchos sabían mucho de periodismo, pero no sabían enseñar. Era difícil encontrar un profesional dispuesto a intentarlo, y luego que lo hiciera bien. También tuvimos que armar una estructura con el contenido o bolilla, que llamaríamos bolillado, teórico y práctico, para cada materia y un programa completo con todos los temas que deseábamos incluir. Por supuesto que incluía cómo escribir, cómo leer un noticiero, cómo presentarse frente a las cámaras de televisión. Pero también algo de Historia, de nuestro país y del mundo. filosofía, relaciones públicas, psicología de masas, para poder dirigirse al público general.
No fue fácil, pero se logró. Año tras año fuimos incorporando nuevos docentes, nuevas formas de práctica. Tuvimos que armar nuestro propio estudio de radio y nuestro propio estudio de TV, para que se familiarizaran con aquellos elementos que luego verían en su trabajo. Para que los errores los cometieran en interno y no saliendo al aire en una emisora de verdad.
Por muchos años estuvo situado en la esquina de la avenida Uruguay y Ciudadela, y fue un ícono de la enseñanza periodística profesional en el Uruguay.
Desde sus inicios el instituto ha contado (y cuenta hoy día), con un set de televisión, una cabina de radio, salas de redacción de noticieros y de redacción de prensa escrita, como parte de la infraestructura a la que pueden acceder los estudiantes.
Actualmente muchos de los egresados de esa institución se encuentran trabajando en medios de comunicación de nuestro país y del exterior, con éxito.
Cristina Morán resultó ser un apoyo extraordinario y nos permitió saltar a la “divisional A” como centro de formación profesional. También su hija, Carmen Morán; que dictó cursos de modelaje en las instalaciones del edificio de Uruguay y Ciudadela.
Parte del desafío fue ir adaptándose a las transformaciones en los medios de comunicación y por ende ir adaptando nuestros cursos hasta llegar a la era digital y la inteligencia artificial.
Plataformas web, canales de Youtube, empresas multimedia, van requiriendo nuevas destrezas de parte del comunicador. También el cambio de paradigma y las bases sobre las cuales sustentábamos el quehacer periodístico, representan un gran desafío y exigen cada vez más preparación.
La enorme cantidad de información que circula y gran parte de ella, falsa, obliga a los profesionales a buscar la “verdad” en una maraña de medios, profesionales y no profesionales, cuyas fuentes son dudosas y por lo tanto exigen mayor investigación y sagacidad a la hora de corroborar una información. Eso hace la gran diferencia entere los amateurs y los profesionales. Mucha gente sólo opina, en vez de informar. Mucha gente no sabe cómo llegar a las fuentes serias y confiables al momento de comprobar un dato o un relato. La objetividad informativa se mezcla muchas veces con la opinión y subjetividad del que trasmite la información. Para ello hay que trabajar mucho el desapego a la opinión propia y a los gustos propios, algo que recalcamos en los cursos del Instituto.
En general el comunicador desea captar la atención de su público objetivo, hacerse entender, ser aceptado y lograr, si es posible una reacción o respuesta del destinatario.
La brevedad es una de las características que se impone en los medios masivos, dada la cantidad de información que se posee, sumada a los espacios publicitarios. Esto hace que en general se «recorte la información», a veces a tal punto que le hace perder sentido.
Cada tipo de información tiene un espacio o sección en la que se incluyen todas las del mismo carácter, esto limita más aún las posibilidades, dependiendo fundamentalmente de la importancia de la noticia.
Los periodistas tratan de desarrollar los hechos con rapidez y claridad. Por lo tanto, deben manejar el «estilo o lenguaje periodístico» que no todo comunicador conoce.
El periodista debe adaptarse a los cambios tecnológicos, pero no renunciar a mantenerse firme en la ética profesional.
Cincuenta años enseñando periodismo y confiamos en seguir adelante, por muchos años más.
Beatriz Banchero
Directora honoraria / fundadora














































