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EQUIDAD DE GÉNERO EN LA POLÍTICA URUGUAYA

UNA  CONSTRUCCIÓN EN PROCESO

Por  María Julia Vignoli

A pesar de la ley de cuota política, la 18.476, vigente en nuestro país desde 2017, que establece:  “ declaración de interés general la participación equitativa de personas de ambos sexos en la integración de los órganos electivos y dirección de partidos políticos”,[1] las reivindicaciones a nivel de organismos internacionales y los esfuerzos de tantos colectivos pioneros en reclamar igualdad de derechos, el género en nuestro país, a la hora de ocupar cargos de poder, sigue marcando ventajas y desventajas.

 Las mujeres en Uruguay, tienen que recorrer caminos más difíciles para llegar, en política, a lugares de jerarquía. Fue necesario votar una ley, que obliga a los partidos políticos a colocar nombres de diferentes sexos cada tres, en las listas para cualquier elección.

Se presume entonces, que aún no está naturalizada en nuestro país, la idea de la igualdad en cuanto a ocupar puestos de decisión en el gobierno. Si bien se advierten avances, a la hora de ejercer estos cargos, el género no es indiferente.

La  lucha por la igualdad en estos ámbitos no ha terminado ya que a las mujeres, les sigue resultando difícil, llegar y permanecer en un mundo eminentemente  masculino, a pesar de los continuos intentos para cambiar esta realidad.  

Carolina Cosse, Lilian Kechichian, Graciela Villar, Mónica Bottero, Irene Moreira, Beatriz Argimón, Carmen Sanguinetti y Gloria Rodríguez, este martes, en el lanzamiento de la campaña Democracia paritaria. Foto: Federico Gutiérrez

La fotografía que antecede y el texto, pertenecen a un artículo publicado en “La Diaria”, que además consignaron la mayoría de los medios informativos, con fecha 20 de julio de 2021.

Uno de los materiales disponibles en el marco de esta campaña es el informe “El lugar de las mujeres uruguayas en los cargos de decisión”, presentado en marzo por ONU Mujeres y el Inmujeres, que concluye que las mujeres son minoría en todos los ámbitos donde se toman decisiones. Algunas de las cifras que reveló hablan por sí solas: las mujeres representan el 21% de la integración de las dos cámaras del Parlamento, 28% de los cargos de conducción de los entes autónomos, hay sólo dos intendentas en 19 departamentos y nunca hubo una rectora en la Udelar, por poner ejemplos. Por otro lado, la representación femenina es de 25% en los lugares de dirección de las cooperativas (de acuerdo con un relevamiento de la Confederación Uruguaya de Entidades Cooperativas) y de 36% en el Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT. En el ámbito privado, la situación es parecida o peor: el informe muestra que sólo 11% de las empresas en Uruguay tiene mujeres en los puestos de máxima jerarquía (según una encuesta del Banco Mundial de 2017) y que en 12 de las 19 cámaras empresariales ninguna mujer ocupa un cargo de dirección.[2]

DE LAS AULAS AL PARLAMENTO

La visión de la senadora Amanda Della Ventura, muestra una experiencia de treinta años en la Junta Departamental de Florida, lo que la convierte en una mujer muy conocida en política. Comenta, que en el año 1984 comenzó su carrera en forma  simultánea, en política y a nivel sindical,  ya que fue la única docente adherida a un paro de maestros allá por el 27 de junio de 1984. Eso motivó la formación del sindicato de maestros de Florida, del que fue fundadora.

A partir de ahí, se vincula con el Frente Amplio, encabezando la lista a la junta departamental por la Vertiente Artiguista, desempeñándose durante 30 años como edila, hasta su llegada al senado en el 2020. Pionera en política, maestra de vocación, siente que desde lo político, puede incidir en la vida de la gente.

 “Hay que ponerse una coraza”, explica la senadora, “pero como soy maestra, la paciencia y la tolerancia me ayudaron”. “Es duro porque es un  ámbito muy masculinizado, juega con lógicas que al resto de las personas las desestimula”.

Para Della Ventura, la lucha de egos en el ambiente político,  aún dentro de los pertenecientes a un mismo partido, las cuestiones de género, el machismo que sigue imperando cerca de cualquier espacio de poder, hacen que exista ese “techo de cristal, que no se ve, pero ahí está”, e impide las equidades en la política uruguaya hoy.

 Explica este fenómeno, diciendo que hay mujeres que establecen la práctica política desde ese lugar porque son muchas veces quienes reproducen el machismo, por ejemplo, en la educación la mayoría son mujeres y sin embargo, no logra erradicarse  la problemática, “porque sin querer, somos  muchas veces continuadoras de esta cultura patriarcal milenaria,” reflexiona la legisladora.

En política hay que deconstruir, cuestionar, poner foco, no callarse, señala la senadora a quien la sinceridad, le permitió insertarse en ese mundo que reconoce difícil y ser aceptada con su estilo. Se siente respetada y considerada, incluso por dirigentes de otros partidos, que la  felicitaron por su llegada al Poder Legislativo y dice que pudo tener diálogo con todos en su larga trayectoria, como edila departamental.

Agrega que no se da mucha cuenta de  cómo la perciben, pero le gratifica y le da tranquilidad, porque su objetivo, es el bien de la gente y para eso se necesitan acuerdos. Respecto a las declaraciones de la senadora Graciela Bianchi, en Telemundo, en Canal 12, que dijo que no votó en su momento la ley de cuota política porque consideraba que las mujeres, deben ser reconocidas no por una mera cuestión de género, sino por méritos propios, Della Ventura manifestó que no está de acuerdo con la senadora, porque entiende que la ley fue útil para comenzar a cambiar roles que por siglos fueron ocupados por hombres y que a ellos nadie les pidió méritos para acceder a cargos en el gobierno.

Continúa explicando que su partido votó la Ley 18.476, que obliga a los partidos políticos a elaborar las listas para cualquier elección, de modo que cada tres integrantes, haya uno de diferente sexo. Admite que a pesar de esto, el problema sigue existiendo ya que en  la mayoría de los casos el tercer lugar, es el que ocupa una mujer, con lo cual el poder político sigue en la órbita masculina.

Esto se ve claramente en la composición del Senado ya que al momento de la entrevista, según  Della Ventura,  hay 4  mujeres senadoras por el Partido Nacional, 5 por el Frente Amplio, 1 por el Partido colorado, mientras que no hay representante femenina por Cabildo Abierto. Estamos lejos de la paridad, y “no veo por qué cuesta tanto, ya que las mujeres, somos la mitad de la población”, reivindica la senadora.

Su partido, afirma Amanda Della Ventura, va por la equidad, ya que en sus listas hay fórmulas paritarias pero,  muchas veces la mujer va segunda, y lo común sigue siendo que asuman los varones los cargos de poder. En este sentido, hace referencia a un  proyecto de ley de la senadora nacionalista Gloria Rodríguez, que presentó junto con la vicepresidenta,  Beatriz Argimón, que propone la paridad. Piensa  acompañar la propuesta, aunque duda de su aprobación, debido a la resistencia en el resto de los sectores.

Para Della Ventura, el patriarcado pesa, y en la disputa por el poder, cuesta desplazar a quienes lo ejercieron por siglos. Es difícil, en nuestro país, naturalizar la participación de las mujeres en cargos políticos de peso y Uruguay tiene cifras bajas en este sentido. “En los parámetros internacionales estamos muy abajo, en la incidencia de la mujer en los lugares de decisión”, concluye.

Recuerda el voto de la mujer hace apenas un siglo, el acceso a la universidad que tanto costó, siente que esto va cambiando pero lento y  que aún falta, ya que  los espacios de decisión,  tienen ese techo de cristal al que se refería al comienzo. Hay que seguir dando lucha añade la senadora, para romper ese obstáculo.

 De la Ventura dice tener buen vínculo con sus colegas sobre todo con los trabajos en las comisiones en el que se genera un trato más íntimo, las confrontaciones que tiene, son en el plano de las ideas, no se le dificulta el trabajo con varones, pero siente que a la hora de las decisiones, aún pesa más el argumento masculino.

Defiende la Bancada Bicameral Femenina, como una eficaz herramienta en esta lucha, ya que se reúnen y reciben diversas delegaciones que  necesitan colectivizar tantas y tantas inquietudes, las que en otros ámbitos, no tienen respuestas. Se queja de que hay temas que trascienden a lo político partidario y no se siente respaldada por las mujeres políticas de la coalición. “No hay que coincidir en todo por ser mujeres, pero hay una pelea paralela, y es por los derechos de todas, entonces, hay que darla juntas, con independencia de los  partidos políticos”, afirma la senadora.

Al planteo de que  desde la propia fuerza política de Della Ventura,  surgió recientemente, el pedido de paridad en los órganos de decisión del partido, la legisladora dice que en estos días, se había llegado al acuerdo de que Ricardo Ehrlich, sería el coordinador del Frente Amplio en este período de transición, acompañado por varones del partido. Rápidamente, se genera como respuesta, un movimiento femenino, que logra una resolución para que una mujer acompañe esa coordinación en la interna del Frente Amplio.

También en su partido, que considera vanguardista en áreas de derechos adquiridos, es necesario que las mujeres reaccionen, porque la lucha es permanente, y la resistencia sigue, dice Della Ventura, que insiste en la equidad para la otra mitad de la población.

En cuanto a su tarea multifacética, que le demanda gran parte de su tiempo, a lo largo de toda su vida, no siente que haya tenido que renunciar a algo, o hacer una opción. La disyuntiva que enfrentan la mayoría de las mujeres, cosa que no les sucede a los varones, aclara, en cuanto a realizarse en otras áreas, como la política, a ella no le sucedió, pero reconoce y lamenta que sigue siendo un tema femenino, por ejemplo el de los cuidados, realidad que no se logra revertir.

Después del primer parto, está probado que las mujeres logran ascensos o realizaciones profesionales, con un atraso de 10 años, perdiendo espacios, que las condicionan y marcan por el resto de sus vidas, comenta la senadora, que dice sentirse afortunada porque en las opciones tomadas “ nunca sentí que tuviera que dejar algo dolorosamente”.

Su tarea social, el servicio y la militancia permanente, son su forma de ver la vida. No va a terminar y no tiene intención de retirarse, cree que siempre se puede llevar adelante la búsqueda del bien común como objetivo fundamental. Perseverancia y perfil bajo, son su carta de presentación, dialoguista por excelencia, esta mujer uruguaya llega y ocupa un  lugar de poder en la política nacional, con trabajo, humildad y una sonrisa que la define.

LLEGAR A LA ALCALDÍA, UN SUEÑO CUMPLIDO

Stella Mary Tucuna, es una ciudadana del departamento de Florida que dice que toda su vida quiso trabajar en política y desde los 16 años lo hizo. Vinculada con la vieja lista 22 del Partido Colorado y junto al histórico dirigente ya desaparecido, Juan Justo Amaro, inició una carrera política que la encuentra hoy convertida en Alcaldesa de la localidad de Fray Marcos, cumpliendo lo que para ella fue un sueño largamente anhelado.

Si bien tuvo que hacer un camino  que implicó en esta última elección, un  cambio de sector político, ya que se unió al Parido Nacional, con el fin de lograr la alcaldía, siente que su condición de mujer, no le impidió logros en este sentido.

Referente a las dificultades que podría enfrentar por una cuestión de género, siente que no le pasó, a pesar de que fue diputada hace muchos años, en tiempos en que las mujeres participaban menos en política. No se sintió relegada por nadie, lo de la cuota política no le parece necesario en su caso. No le gusta, le parece mal que se obligue a los partidos a incluir en cada terna a personas de distintos sexos.

En un ámbito hasta ahora muy masculinizado, Tucuna dice moverse con naturalidad y comenta que en el actual Concejo Municipal, hay hombres y mujeres y logran resolver las diferencias sin demasiados inconvenientes.

Sin embargo, y a pesar de que para ella no fue  difícil llegar, entiende que la ley de cuota política ayudó a que las mujeres accedan a más lugares de poder. Aún en este entendido dice que para ella es discriminatoria y que no quiere que la incluyan por ser mujer sino por mérito propio.

Hay pocas alcaldesas en nuestro país y lo atribuye a que las mujeres se realizan en otras áreas, y priorizan otros aspectos de sus vidas. No siente que haya tenido que renunciar a nada y siempre estuvo al servicio de la gente, el tiempo le daba para estas actividades paralelas a sus tareas habituales cuando se desempeñó como comerciante que era su trabajo hasta su jubilación.

Se siente apoyada por toda la comunidad y por los políticos, no sintió ninguna discriminación en ambientes tradicionalmente masculinos. Se dice feliz en el lugar que ocupa hoy en Fray Marcos porque “yo hice camino al andar como el poeta, mi trayecto caminado en política es lo que me da autoridad”.

Cree que se puede hacer mucho y en estos tiempos de pandemia, quizás más, “me llego cuando tenía que llegarme, tuve que cambiar para otro partido y se me abrieron las puertas en momentos en que  tengo mucho para dar”.

Esta  mirada femenina otorga una impronta novedosa, una sensibilidad  diferente porque aunque los varones también son sensibles hay  que buscar el modo de  complementarse, reflexiona Stella Tucuna, quien asegura además, que mientras pueda, seguirá dedicándose a mejorar cada día algo en su pueblo, enfocada en lo que tiene que hacer hoy, sin planes ni ambiciones reeleccionarias, que no le parecen éticas.

“Yo quiero hacer esto bien porque es lo que debo, las oportunidades llegan y  yo quería ser alcaldesa, lo deseaba en el alma, después de llegar, me enfoque con todas las ganas en el municipio”, concluye con la alegría reflejada en los ojos.

La lección de esta mujer con historia de resiliencia, parece ser que en la búsqueda de la justa e ideal equidad entre los sexos en los cargos públicos,  hay que trabajar el hoy, sobre todo en estas  épocas difíciles que nos toca vivir. Mirar hacia adelante es su consigna…paso a paso es su hoja de ruta de cada día.

“LA CLAVE ES LA CONFIANZA EN SÍ MISMAS”

“Las mujeres deberían involucrarse más en  política porque  desempeñan mejor ciertos roles que los varones, la paridad no se da por una cuestión de capacidades sino que el tema, es que se animen”, opina  acerca de la participación femenina en la política nacional, Luis Emilio Oliva, el joven que asumió como Alcalde, en la localidad de Casupá, en el departamento de Florida, luego de las últimas elecciones.

Su vínculo con la política proviene del fuerte arraigo de su familia con esta actividad y dice que la idea de apostar a la comunidad que lo vio nacer, fue para mejorar la vida de la gente.  El debate en su cabeza para seguir el camino de su padre, que fue dos veces alcalde en esta ciudad, marcó, según Oliva, el comienzo de su carrera política.

En el Consejo Municipal, lo acompaña como concejala, Cecilia Mazaguez, que según el alcalde es quien propuso más proyectos y llevó adelante, con mucho empuje varias actividades comprometidas con lo social, de modo que le ha dado un plus a la gestión, reconoce Oliva.

La visión más fresca de este joven de 29 años resuena en un ambiente  de políticos envejecidos, con poca renovación, situación que en términos generales, transversaliza la política uruguaya. Dice que apostó, en lo previo, a la formación universitaria ya que es Contador Público, con una maestría en gerencia de administración, y que decidió volver a su pueblo natal, a pesar de que la capital lo “tentaba”, para trabajar en su profesión.

 En este contexto surge su candidatura a la Alcaldía, que a pesar de tener el apoyo de la experiencia de su padre, político de larga trayectoria en la zona,  no estuvo exenta de las dudas que se plantearon debido a su juventud. Establece acá una comparación con el tema de la inclusión femenina y cuenta que en su campaña  le dieron “palo” por ser joven, dudando de su capacidad organizativa, de sus condiciones para llevar adelante la administración municipal, frente a la veteranía de otros candidatos.

En cuanto a la baja participación de las mujeres en  espacios de poder  en Uruguay, dice que establecer una cuota de paridad, no es la receta porque después, se hace una especie de trampa y las mujeres, en definitiva terminan no asumiendo. En este punto coincide con la senadora Della Ventura, que había reconocido estas falencias en la ley de cuota política vigente. El alcalde Oliva, agrega que si bien considera que  la ley de cuota ayuda, sabe de la posibilidad de saltearse la norma.

Oliva cree que es un tema interno, que la mujer debe  creer en sí misma y en sus capacidades, tal como le pasó por ser joven al enfrentarse a la dificultad para llegar a un puesto de relevancia. Insiste en que la confianza en sí mismas, es lo que hará la diferencia para las mujeres, “¿por qué no convencernos de que se puede llegar?”, se pregunta reflexivo, refiriéndose a esa fortaleza femenina a la que apela.

Su mirada con respecto a la igualdad de género, es más fresca, descontraída y confiada cuando habla del cambio de las nuevas generaciones, en su forma de relacionarse con roles que para él están claros, dice que  ya no hay cosas que corresponde que haga la mujer exclusivamente,  menciona como ejemplo las relaciones de pareja, en cuanto a compartir las tareas del hogar y de los cuidados. Argumenta  que el cambio se va a dar naturalmente y ya hay indicios, en la renovación generacional, “para nosotros es natural lavar los platos y cambiar a los niños”.

Dice que lo tiene asumido, es cuestión de tiempo que en un  futuro cercano, la cuota de género no será forzada  y entonces, no será necesaria la ley. Se debería llegar a la paridad por otros caminos, no con intervención del Estado, lo ideal es que se llegue a los lugares,  en base a méritos, propuestas y capacidades y que todos puedan acceder, si así lo desean y en igualdad de condiciones a ejercer  cargos públicos si la ciudadanía los elige.

Como una expresión de deseo, agrega que la presencia de la mujer en el poder tiene que ser  natural y que la participación, el compromiso político y las ganas de ser parte de la solución de los problemas de la gente, deberían ser los motores para involucrarse en este trabajo, que cree, es para hombres y mujeres por igual.

“Sobran mujeres en la política del Uruguay de hoy, demostrando con su ejemplo que se puede y no es cuestión de género”, concluye la novedosa y optimista mirada del alcalde Oliva.

Se escribirán más páginas en esta historia de lucha y reivindicación femenina, seguramente el tema no sea original pero sigue siendo necesario visibilizarlo cuantas veces parezca oportuno, puesto que, si bien hay indicios de evolución en cuanto a equidades, falta camino, hasta el día en que las mujeres accedan, en igualdad de condiciones, a todos los lugares que por sus convicciones, formación y capacidades deseen.


[1] https://www.impo.com.uy/bases/leyes/18476-2009

[2] https://ladiaria.com.uy/feminismos/articulo/2021/7/lanzan-la-campana-democracia-paritaria-para-visibilizar-las-desigualdades-en-el-acceso-de-las-mujeres-a-los-ambitos-de-toma-de-decisiones/